AL GANADO SE LE MUEVE
CON LA COMIDA.
Es lo que dice mi amigo Fernando,
que es un moderno y culto agricultor.
Desde las lombrices cultivadas a
los toros, pasando por gallinas, corderos, cerdos, etc. se les mueve moviendo
la comida.
Y a la gente igual.
Las ciudades de Valladolid y
Palencia acumularon la mayor parte de los antiguos agricultores de Castilla que
tras abandonar casa y aperos se fueron a trabajar a la fábrica de automóviles
Renaul abandonando sus pueblos y sus aldeas. Y eso no es más que un ejemplo.
Estamos con el tema de la España
vaciada ¡Pues eso es lo que ha pasado!
Que los capitalistas han
simplificado sus negocios y a la mano de obra, como si fuera de hormigas o abejas
la han metido, de hecho, en esos hormigueros y en esas colmenas que son las
modernas urbes.
Y los pueblos se han vaciado
¡cómo no!
Y se ha pasado, en buena medida,
de que la gente esté malviviendo en pueblos y aldeas miserables a urbes igualmente miserables.
¡La gente no es tonta! Y huye de
la miseria para acudir a donde hay oportunidades...
Pero lo que ha terminado por
ocurrir es que la gente vive hacinada en grandes poblaciones, mientras que las pequeñas han quedado muertas de asco o abandonadas.
En situaciones normales eso se
nota poco, pero en situaciones excepcionales y críticas como estamos viviendo
desgraciadamente en estos días ¡se nota una barbaridad!
Todo el mundo encerrado en su vivienda, que a veces es pequeña y sombría, sin poder salir a estirar las piernas y sin que les dé el sol.
Todo el mundo encerrado en su vivienda, que a veces es pequeña y sombría, sin poder salir a estirar las piernas y sin que les dé el sol.
A esta gente le gustaría irse a
pasar la cuarentena a su segunda vivienda o a su pueblo, como suele hacer cada fin de semana cuando viene el buen tiempo ¡pero no le dejan! por razones obvias.
Mientras que el confinamiento es menos penoso para la gente que aún vive en los
pueblos.
Luego va siendo hora de que
vayamos cambiando el paradigma y la actitud de huir de los pueblos para volver
a ellos. Porque esto que está ocurriendo, aunque de modo más atenuado supongo, va
a ocurrir cada lustro más o menos.
Pero para volver a los pueblos
habrá que "poner en ellos los comederos ". Dejar de lado el
centralismo laboral y poner en marcha la dispersión laboral.
Ahora es más fácil, o por lo
menos "más posible".
Han mejorado las comunicaciones y
los transportes por carretera y por tren, y hay que mejorarlos aún más, y desde
luego las telecomunicaciones. Lo que permite centralizar el trabajo sin
centralizar las residencias de los trabajadores. Y también tienden a
descentralizarse el ocio y las distracciones con la televisión y la dispersión
cultural.
Cuando aparezca por fin la paloma
con la rama de olivo en el pico tras este diluvio seco será el momento de
empezar una nueva vida más gratificante y menos peligrosa.
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