LA DESUNIÓN HACE LA
DEBILIDAD.
En una contienda hay que aprender
del enemigo.
Sobre todo si va ganando.
Tal es el caso de este ataque del
coronavirus.
Este "bicho" no hace
distingos entre ricos y pobres, derechas e izquierdas, cultos o incultos. Los
ataca a todos por igual. Se ensaña principalmente con los viejos. Pero a todas
las clases sociales las diezma por igual.
De eso Casado y sus
amigos-competidores de VOX no se han enterado.
Porque antes de entenderse con
sus oponentes políticos y formar una alianza ante el enemigo común prefieren aprovechar
el inevitable desgaste del gobierno para intentar alzarse con el poder
irregularmente.
O dicho metafóricamente, aliarse
con el demonio y aprovechar la coyuntura para agarrar el mando.
Están en un error.
Esa estrategia kamikace no les va
a servir a ellos ni a nadie.
No parece que recuerden que los
contendientes de la guerra civil china suspendieron su conflicto para aliarse
ante la invasión japonesa que era el enemigo común.
En la derecha, como en todo
sitio, los hay que piensan con la cabeza y los que piensan con las tripas.
Los habrá
"voxiferantes" y los habrá razonables. Y a estos les parecerá que ahora tenemos
que estar todos unidos, defendiendo cada uno razonablemente sus intereses y
dejar la bronca para mejor ocasión, para cuando este horror lo tengamos
sometido.
Ahora más que dividirnos en derecha
e izquierda tendríamos que entendernos para salir como sea de esta horrible
situación.
De rositas ya no nos iremos que ya
tenemos que lamentar demasiadas víctimas.
El ser de izquierda, de derecha,
ricos, pobres, sabios o ignorantes, a estas alturas, son datos totalmente irrelevantes.
Los que no estén a la altura de
estas horribles circunstancias que se lo piensen un poco Porque no sería la
primera vez que les saldría el tiro por la culata.
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