EXTRATERRESTRES.
Hoy, Sábado19 de septiembre de
2016, viene en El País un estupendo, como siempre, artículo de Javier Sampedro
titulado "Fermi y los
marcianos".
Se dice, entre otras cosas, que Fermi echaba de menos a los extraterrestres.
Puesto que de haber civilizaciones extraterrestres avanzadas algunas tendrían que haber llegado ya.
Pues seguramente.
Y seguramente descendientes de extraterrestre somos nosotros mismos.
Y como nosotros todos los seres vivos conocidos de este planeta y los por conocer.
Como yo no me dedico a esto no voy dejando notas de lo que me voy enterando.
Por lo que no recuerdo de dónde me enteré que el Sistema Solar es una especie de desierto sideral carente de vida, salvo la que vayan sembrando los cometas que pasan por el Cinturón de Kuiper, situado algo más allá de Plutón, para volver a rodear al Sol en una órbita que es una elípse "aplastadísima".
Porque se cree que más allá de dicho cinturón la vida es abundantísima, y que los cometas atrapan magnéticamente poblaciones de seres vivos microscópicos, como bacterias y arqueas, por lo que los van sembrando por mundos estériles como la propia Tierra. Y a lo mejor por otros mundos como la luna Europa de Júpiter.
Y que, en resumidas cuentas, como he dicho antes, seamos descendientes de extraterrestres.
¿Quiero decir con esto que gente más o menos como nosotros sean extraterrestre que habitan remotos astro?
Puede que sí, o puede que no.
Más me parece que no.
Porque para viajar en el seno de un cometa hay que no tener mucha prisa por llegar y ser ligero. No solo de equipaje, como de la propia configuración.
Nosotros tenemos el culo muy gordo para ese fin.
Mejor dotadas están las bacterias y las arqueas.
Porque son procariotas, y por ello carentes de complejidades que vendrían más tarde.
Por lo que estos seres unicelulares carecen de núcleo y de mitocondria.
Y si se sigue a la Margulis (que lo suyo es seguirla atentamente) y a otros, tanto el núcleo como la mitocondria son células incrustadas en la célula que los contiene y que permanecieron en su descendencia.
O dicho de otro modo el núcleo y la mitocondria fueron enfermedades que padecieron unas células, con las que convivieron y transmitieron a su descendencia.
De ser así hay dos opciones:
O esas "enfermedades crónicas" se produjeron es nuestro planeta.
O esos seres unicelulares ya "estaban enfermos" antes de iniciar su viaje. O sea que lo que viajó eran células eucariotas.
Si "enfermaron aquí". O sea que se transformándose en la Tierra, parte de la descendencia de las procariotas viajeras se transformaron en eucariotas.
O sea, que en el segundo caso, si bien no dejamos de tener una ascendencia extraterrestre, nuestra configuración de seres pluricelulares es genuinamente terráquea.
Claro, que eso no quita que en otros mundos se haya producido análoga jugada a la que nos ha generado.
Porque todo lo que puede ocurrir suele acabar ocurriendo.






