INTELIGENCIA EXTRAHUMANA.
He leído con fruición un libro que no sé dónde lo he puesto, que he olvidado, o nunca he retenido ni el título, ni el nombre de su autor, por lo que me referiré de ese modo incierto a la huella potente que ha dejado en mi recuerdo.
Viene a decir ese libro que los huracanes tienen "un comportamiento" semejante a un ser vivo. Un "comportamiento inteligente".
Y aquí hago un inciso, porque cuando oigo decir que se busca "vida inteligente" en lugares extraterrestre, me pregunto ¿Qué vida no es inteligente? Porque no puede haber vida que no sea inteligente. Ya que todo ser vivo, si es un vegetal, se mantiene vivo mientras conserve su vida inteligentemente, transformando las sustancias inertes de las que se vale para conservar su vida y burlar la muerte durante el mayor tiempo posible. Y si es un animal conserva su vida matando inteligentemente a otros animales o vegetales. Comportamiento muy generalizado salvo raras excepciones, como los Jainistas que llevan al extremo la no violencia, y no matan ningún ser vivo ¡ni a una mosca!
Respecto a los terribles incendios "de sexta generación" que estos días asolan el centro de España, Castellón y Huelva parece que, como los huracanes, a los que me refería antes, estos incendios tienen un "comportamiento" propio de seres vivos, y por ello, inteligente.
A tal efecto transcribo un fragmento de la entrevista al escritor John Vaillant, publicada en El País el pasado 2 de agosto.
A la pregunta: Usted afirma que el fuego es un animal
salvaje ¿Puede describirlo?
R. Es como un mamífero. Respira, busca alimento constantemente, quiere
crecer, se reproduce y resuelve problemas: si no puede entrar por un sitio
entra por otro, como el velocirráptor de Jurasic Prark, que al encontrarse con
una puerta cerrada, rodea el edificio y entra por otro acceso. Esto es lo que
hace el fuego. Se comporta como un animal hambriento. O también como una
persona ambiciosa.
Por otra parte, en estos días, la Inteligencia Artificial está resultando muy desconcertante, porque en una ocasión, al menos, parece que ha operado con "voluntad propia".
Todo esto es extraordinariamente desconcertante porque, en resumidas cuentas, parece que una potestad exclusivamente humana la usurpan fenómenos ajenos absolutamente de humanidad, como todos los seres vivos que no son humanos, los huracanes, los macroincendios, o los sofisticados y complejísimos programa informático que conocemos como IA.
Esto me recuerda el libro de Schopenhauer "El mundo como voluntad y representación" del que se puede extraer, groseramente, que el fuego tiene voluntad de quemar, el hielo de enfriar y los cuchillos de cortar.
Dicho así resulta totalmente absurdo, pero ¡cuidado! que fenómenos de semejante naturaleza pero extraordinariamente complejos, parecen estar dotados de cualidades como la inteligencia y la voluntad.
Atribuidos exclusivamente a la especie humana.
Quizás indebidamente.





