LA CUARTA EDAD.
Para mí, que estoy en la cuarta edad.
Porque creo que ya pasé la tercera.
Y muchos de mis amigos, más borrachines, ya no están aquí para contarlo.
Porque polvus eris...
Y reverteris...pero cómo te lo diría!
Bien molidito que se lo dan a los deudos...
Ahora, os lo digo, Madrid para los viejos...es divino!
Hoy estuve en la papelería a por unas grapas...
¡Una fiesta!
¡Como me recibió esa dependienta venezolana!
Y luego en la panadería.
¡Igual!
Allí la dependienta es marroquí
En la pasada Semana Santa no se mostraba muy receptiva con la festividad.
Me dijo que es que ella es muisulmana...
Pues vale.
Yo es que no veo mucha diferencia entre ser cristiano y ser musulmán.
Como no hay mucha diferencia entre ser de la Selección Española o de la Selección Argentina.
Las mismas carreras, las mismas patadas al balón, y a lo que no es el balón...¡Juegan a lo mismo! y con el mismo propósito:
¡Ganarle al otro!
Lo de ser de la cuarta edad ¡Me parece bien!
Son muchas las pastillitas que hay que tomar a lo largo del día.
¡Pero bueno!
No sé si la alegría de la de la papelería sería porque hacía mucho tiempo que no iba por allí...y se puso en lo peor...
Una vez me dijeron que un aparejador pelirrojo que conocía había fallecido. Me dio pena aunque le conocía poco.
Pero al cabo de unos meses lo vi por allí. Se había confundido el de la mala noticia.
¡Y me dio una gran alegría!
La alegría de la panadera no es por eso, porque por su tienda voy más.
Sera porque ser de la cuarta edad es un signo evidente de triunfo.
¡Y de ahí su alborozo!
Porque no aplaude el que juega
¡Sino el que ve jugar!





