|
El arte es algo capaz de producir
una ligera emoción que es inefable.
Quiero decir que es la respuesta
a un estímulo capaz de producir en quienes lo reciben esa ligera emoción
inefable.
El plano en que se produce es totalmente
subjetivo, ajeno a toda objetividad.
Es de naturaleza incierto
pero real y muy potente.
El arte es algo que puede
presentarse como tal, para ser experimentado, como un fin en sí mismo.
En ese caso puede llamarse "arte
puro" o "arte por el arte".
Conceptos bastante denostados.
Porque los defensores de un arte
potenciador de justas reivindicaciones lo encuentran frívolo.
Ya que ese "arte por el
arte" o "arte puro", arte "químicamente puro", no se compromete
con ningún loable y heroico fin.
Por otra parte se produce con
dificultad.
El arte más frecuente es el que
podríamos llamar "arte aplicado".
Y a diferencia del "arte
puro", que es escaso, el "arte aplicado" es muy abundante y tiene una gran
difusión.
Porque todo el "arte
oficial" o "arte funcional", como el que se exhibe en los museos
o en las galerías está impulsado por el comercio, por la economía, es objeto de
negocio.
Negocio para los galeristas, para
los artistas, para los comisarios, para los críticos, para los funcionarios de
los museos etc.
Una característica del arte es
"lo bien hecho".
De modo que los anuncios de
productos, objeto del comercio, son verdaderas obras de arte que "se
venden mejor".
Hay objetos artísticos en
etiquetas, en anuncios, en envases de productos que al no considerarse
artísticos se cree que no son artísticos, cuando lo son, al cumplir las
condiciones, que en mi modesta, tiene que cumplir algo para ser arte: que
produzcan una "ligera emoción inefable".
Una botella o una lata de cocacola la produce.
Y uno queda fascinado por esa "ligera emoción inefable" y como
consecuencia la compra, y se bebe su contenido. Y luego la tira. Porque es muy
fuerte la convicción social de desechar los envases vacíos y muy débil la
conciencia de que ese envase verdaderamente es una obra de arte. Y además no
puede uno llenar su casa de "obras de arte".
Que ese género de cosas son
objetos artísticos es el mensaje que ha transmitido el POP ART.
Luego hay otro asunto muy
desconcertante para los legos:
La Estética Dadaísta.
En sus orígenes al POP ART
recibió el nombre de NEODADAÍSMO, porque es una estética claramente dadaísta.
El dadaísmo incide en realidades
ocultas, desvelándolas. Por ejemplo, en nuestra cultura solemos dividir un
concepto clásico en dos: lo positivo y lo negativo de un concepto clásico como conceptos
distintos. No cayendo en la cuenta que toda realidad es muy amplia y que sus
extremos son contrarios.
Por ejemplo la palabra estética,
etimológicamente, procede del griego aesteticos, que significa percepción. o sea "percepción en su más amplio significado".
Mientras que la palabra
percepción procede de la latina "percipere".
En castellano estética designa
una percepción positiva o sublime. Y solo conserva un término directamente
relaciona con la mera percepción en un concepto relativo a la raíz de estética
con anestesia, con el que se designa lo que no se percibe.
Otro ejemplo: el concepto
afortunado indica la buena suerte, pero no la mala suerte, que se expresa como
desafortunado. Pues bien la intención de los griegos antiguos cuando llamaron a
la Islas Canarias "isla afortunadas" no era decir que llegar allí
era un asunto de buena suerte, sino de mala suerte, porque aquellos parajes
correspondían al fin de mundo y perderse en el fin del mundo era un mal asunto.
Luego fortuna era un término que abarcaba desde la buena suerte a la mala
suerte.
Digo todo eso porque las latas de
"Mierda de artista" de Manzoni, que son pieza muy cotizadas de los
grandes museos, o la pieza "Fontein" de Duchamp, que es un urinario,
son objetos artísticos muy apreciados porque son claros ejemplos de que el arte comprende todo el recorrido estético entre lo bello y lo feo. Dicho llanamente la estética se ocupa de toda la gama expresiva desde lo bello a lo feo.
En el museo de bellas artes de
Estocolmo hay una gran colección de piezas de Marcel Duchamp como el citado
urinario, la rueda de bicicleta sobre una banqueta, el escurridor de botellas, la
pala para mover nieve, y muchos más. Todas esas obras no son las originales de
Duchamp, sino objetos semejantes adquiridos por eruditos, supongo, en ferreterías . Y ¿por
qué no son las originales de Duchamp? Porque cuando Duchamp se fue a América
las dejó en casa de su hermana, y esta ¡las tiró a la basura!
En mi modesta no hizo más que lo
que tenía que hacer.
Porque este tipo de obras tienen,
en los museos, la finalidad de desconcertar, pero en la casa de la hermana de
Duchamp no hacían más que estorbar.
Porque el desconcierto es un
poderoso sentimiento expresivo nada desdeñable.
Son el otro extremo de la
estética, cuando se entiende por estética lo "óptimamente" percibido.
Desde lo sublime a lo horrendo.
Por otra parteen el Arte hay más paradojas, como es el "arte
geométrico" Què pasa con wese arte?
¡Ojo! que el artista Arp,
impecablemente geométrico, e impoluto colorista, era Dadaísta, cofundador de
esa estética.
Y aquí viene una paradoja más,
Porque digo al principio que el arte es ajeno a toda objetividad.
No obstante la objetividad, como
la exactitud también son objetos del arte. De Klee, de Mondrian, de Kelly y de
muchos más... Y ¿cómo es eso?
Porque lo objetivo,
verdaderamente, es un modo de subjetividad, que es exacta y es lógica.
Porque es objetivo lo que a uno
le parece objetivo.
Porque la objetividad no está al
alcance de nadie.
Como no lo está la exactitud.
A lo que más podemos aspirar es a
una cierta pulcritud en nuestros cálculos y en nuestras expresiones.
¿Me engaño? |