IDEAR AL ALIMÓN
No me gusta del todo la
literatura que no cuenta con el lector. En la que el único elemento activo es el
escritor mientras que el lector es totalmente pasivo.
Me gusta más la literatura en la
que el escritor va trazando la ruta que transita el lector y que va llegando a
sitios que ambos esperan encontrar.
He leído hace poco "Terra
alta" de Cercas y me ha encantado.
Tiene un tufillo pelín
barriobajero de novela negra de imitación... pero, vamos, a lo mejor estoy
equivocado...en cualquier caso da lo mismo.
Lo que más me ha gustado es lo
bien que me ha trincado, que de haberme querido soltar no hubiera podido.
Lo que me pasa, que le pasará a
mucha gente, es que voy pillando detalles para ver si descubro al criminal antes
de que el autor lo desvele.
En esto tengo una marca maravillosa:
A mis catorce años me leí todo Sherlock Holmes y en la titulada "La banda de los lunares" el propio Sherlock Holmes se columpió porque creyó que los asesinos eran unos gitanos por allí acampados y yo me dije ¡pues no! la víctima ha muerto por la mordedura de una serpiente que el asesino trajo a tal efecto de la India.
En el caso de la novela de Cercas, leído el primer
tercio ya se me ocurrió quien era el asesino. En el segundo ¡ya estaba seguro!
Pero al final resultó que con aquellos mimbres ¡Cercas construyó otro cesto!
Me gustaba más el cesto que había
construido yo. Que era mucho más perverso e irreverente y por ello más
interesante.
¡Para mí que se cagó!
Pero bueno, tengo en mi haber dos
novelas en vez de tan solo una.
No hay comentarios:
Publicar un comentario