NOS FALTA LA POESÍA.
Cuando oigo decir a los políticos
que quieren cambiar el mundo...
¡Se me ponen los pelos de punta!
Y me echo a temblar.
¿Pero quiénes son ellos para
cambiar el mundo?
¿Qué modelo tienen en la cabeza
según el cual quieren cambiar el mundo?
Me tranquiliza más el principio
taoísta de actuar siempre conforme a la naturaleza de las cosas.
Lo malo de nuestros políticos es
que ¡sí que pueden!
Y lo hacen.
Y hacen panes como hostias.
Un ejemplo, están sacando de la
circulación de las enseñanzas medias las asignaturas estéticas como el dibujo
y la música en vez dejarlas y potenciarlas como poner asignaturas para aprender
a escribir poesía y prosa. Cosa que cuando se ha hecho ha sido muy
indirectamente.
Recuerdo de chaval que en el
instituto tenía que estudiar métrica en la asignatura de Lengua y Literatura. Pero
no nos ponían a escribir poesía ¿Y para qué queríamos saber cómo se hace si no
lo hacíamos nunca?
¿Por qué no?
Primero porque nos hablaban de los
poetas como de seres de otro mundo ¡Cómo va a osar un mocoso a escribir una
poesía!
Y porque ¡a ver cómo corriges y a
ver cómo calificas!
Siempre estamos en las mismas.
Pensando cómo tiene el profesor que manejar adecuadamente la zanahoria y el palo.
La filosofía también parece que
estorba...
Recuerdo con verdadero placer mis
clases de filosofía en el instituta La Rábida de Huelva en los lejanos tiempos
de finales de los 50.
Don Jacinto, el profesor, estaba
convencido de que ninguno de sus alumnos superaría un examen convencional pero
supongo que sabría que nos habíamos empapado bastante de lo que es el
pensamiento filosófico.
Parece que según el modelo al uso
se forma a los alumnos para ser sujetos pasivos, con pocas iniciativas
verdaderamente originales.
Lo que pasa es que la humana
naturaleza es de natural creativa y esa cualidad no se puede doblegar tan
fácilmente. Y lo suyo sería perfeccionar su vuelo no reprimirlo.
En estos terribles tiempos que vivimos, sitiados por estos terribles microenanos, confinados en nuestras propias cárceles sería muy útil que tuviéramos una buena
formación y un buen entrenamiento para ser activos y endulzar un poco este
amargo cautiverio que produce esta pasividad impuesta.
No dudo que el confinamiento sea oportunísimo.
¡Pero no deja por ello de ser un hoprror!
Y aminorar esa horrorosa pasividad impuesta y autoimpuesta con un poco de actividad mental positiva...
¡No estaría de más!
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