Salterio Online

Bienvenidos al blog de Tomás Garcia Asensio también conocido como Saltés. Los que me conocen sabrán de que va esto, y los que no, lo irán descubriendo...

jueves, 7 de noviembre de 2024

Un horror que se podría haber evitado.

 


RODRIGO DE TRIANA.

En Lepe creen que Rodrigo de Triana no era de Triana, sino de Lepe. Y su imagen figura en el emblema de la ciudad, con el que ilustro este post.

Da igual que fuera de Lepe o que fuera de Triana. O que fuera Rodrigo u otro marinero. Lo que no daría igual es que en la cofa de aquel navío hubiera o no hubiera un vigía.

Porque los vigías te advierten de la que se te viene encima ¡antes de que la tengas encima!

Y por lo que se ve en esa fatídica mañana del 29 de octubre en el Gobierno de la Comunidad Valenciana no había un vigía.

Y si había un vigía el jefe supremo de esa comunidad no tenía en funcionamiento el canal de comunicación con el vigía.

Y cuando no hay alguien vigilando a posibles desastres que siempre acechan, o de haberlo no es posible comunicar con quien tiene la potestad de dirigir las actuaciones puede pasar lo que pasó ¡una tragedia!

Manuel Vicent en su columna del domingo pasado en El País decía que en otoño todos los valencianos miran al cielo escudriñando a ver si anuncia una tormenta. Y parece que en el Gobierno valenciano no tienen esa costumbre.

Se dice que el presidente de esas comunidad tendría que presentar su dimisión. No. Mejor el harakiri.

Porque el caso es que las advertencia llegaron a tiempo. Pero ante la ausencia de un vigía o de haberlo le fue imposible comunicar con el que tiene la facultad de decidir, las advertencias cayeron en saco roto.

Pero no le ocurrió lo mismo a alcaldes de pueblos de la zona. que a las siete de la mañana al ver el semblante que presentaba el cielo suspendieron las clases en los colegios y avisaron a las familias de los niños de la comarca para que no se desplazaran. No ocurrió lo mismo con la universidad valenciana, que no recibieron la instrucción de suspender sus actividades.

Pero esto no tiene marcha atrás. Tan solo hay poner remedio a tanto desastre. 

Aunque no es posible que los negligentes paguen adecuadamente por sus negligencias.  Ni se le va a poder devolver la vida a nadie, ni hay tiene marcha atrás este terrible desastre.

Todo este peso queda en los hombros de los valencianos, que es gente maravillosa.


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