LA PLAGA DE LOS
VIRTUOSOS
Las epidemias son azotes de la
humanidad y quieras o no son castigos divinos por pecados humanos.
Desde una mentalidad laica eso no
tiene sentido, pero la laicidad convive con la religiosidad, es innegable, y se
producen transferencias, que son metafóricas, pero transferencias al fin y al
cabo.
Y desde luego el SIDA, que es una
de las más recientes plagas, tiene innegablemente esa connotación de castigo
divino a los pecadores por antonomasia, los sexuales, y más aún los
homosexsuales.
Y al ser de transmisión sexual
triunfaron los condones como remedio adecuado.
Pero este al transmitirse por las
vías respiratorias requieren una especie de condones faciales que son la
mascarillas. Pero claro como se lleva uno las manos a la cara pues hay que
estar lavándose continuamente, por lo que seguramente lo más adecuado será el
condón total.
Pero esta epidemia del COVID 19
es universal, con lo que ha alcanzado el rango de pandemia, es muchísimo más feroz que aquella y se cierne
sobre los virtuosos, o eso parece.
Pero claro la lujuria es el
primero de los pecados capitales, pero no es el único, porque hay seis más, ya que
los pecados capitales son siete.
Los otros seis son gula, avaricia,
pereza, ira, envidia y soberbia.
A lo mejor este terrible castigo
se corresponde con un pack de esa media docena de pecados capitales restantes
¿no?
¡Hay que echarle una pensada!
Porque al atacar con tal saña a
todo el mundo es de suponer que unos por otros abarquen todo el espectro pecador.
Y los pagaches principales de
este estropicio son los más viejos.
¡Claro!
Los que durante más tiempo han
debido estar pecando...
¡Y no se van a ir de rositas!
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