EL DESEMPODERAMIENTO
MASCULINO.
Está de moda el tema del empoderamiento
femenino ¡Y está bien! porque no sé por qué coño se tienen que poner a la pibas
en un plano inferior. Y salir de eso lo veo bien.
Porque estoy a favor del
igualitarismo.
Porque claro, si una mitad, más o
menos, de la población está en un plano superior y la otra mitad en uno
inferior, lo suyo es que toda esté en el mismo plano. Sé por experiencia que
eso es posible y deseable, porque nunca he pensado ni obrado como un tío al que
le corresponde un papel protagonista respecto al de las tías.
El que la damas asciendan al
plano que hoy ocupan los caballeros ¡es una solución! Qué duda cabe.
Pero no es la única, porque
también podrían descender los caballeros al plano en el que hoy por hoy están
las damas.
Porque lo masculino y lo femenino
que es evidentemente un asunto de género y también de sexo, también lo es, aunque
menos evidentemente, un asunto cultural. Porque hay una cultura masculina y una
cultura femenina.
La masculina es más vertical y la
femenina más horizontal.
La masculina es más bronca y la
femenina más delicada.
La masculina es más impositiva y
la femenina más acordada.
La masculina es más elitista y la
femenina más igualitaria.
Etcétera, etcétera, etcétera...
¡¿Qué queréis que os diga?!
A mí me gusta más, por confortable, un mundo donde predomine la horizontalidad sobre la verticalidad, el acuerdo
sobre la imposición y el igualitarismo sobre el elitismo.
Por eso estoy más favor del
desempoderamiento masculino que del empoderamiento femenino.
Porque los mandones son un asco.
Y me da igual que sean hombres o mujeres.
¡No me gustan!
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