LA TAPADERA VERDE.
A mí siempre me ha escamado este entusiasmo
por la energía verde.
No es porque sea negacionista,
que no lo soy.
Porque siempre me ha parecido que no
puede ser buena esta dependencia de la combustión para obtener energía.
Como soy más viejo que la pana he
vivido de lleno la energía obtenida de la tracción animal. Cuando era niño
había pocos automóviles y pocos camiones. Lo que había mayoritariamente eran
coches de caballo y carros tirados por mulas. No había taxis sino unos pocos automóviles llamados
"7 plazas" que eran coches de alquiler destinados a viajes de
emergencia principalmente. Y los arados también los movían animales, bueyes,
caballos y mulos.
La tracción animal no era la
única fuente de energía, también se hacía uso de la energía eólica. Recuerdo
que en Punta Umbría toda la flota de pesca de bajura era de vela. Y en tiempo
de mi abuelo también la de altura.
Allá por los 50, creo, se "jubilaron"
los animales ¡pero también se jubiló a Eolo! Y muy recientemente se la ha
vuelto a dar empleo para mover estos modernos "molinos"
productores de electricidad. Recurso que, junto a los saltos de agua, producen
más energía de lo que parecía al principio.
Pero subsiste un problema, que no
es tan dificultosa la obtención de energía como poderla guardar hasta el momento
en que se necesite, se han desarrollado increíblemente los acumuladores de energía,
pero ese problema no acaba de resolverse completamente.
Pero se visualiza una buena
solución, el empleo del hidrógeno.
Pero siendo el hidrógeno tan
abundante en la naturaleza no es, aunque lo parezca, una fuente de energía
¡porque no hay hidrógeno libre y puro en ningún sitio! Lo hay formando
compuestos en el agua y en los hidrocarburos. Pero hay que liberarlo, para lo
que se requiere gasto de energía ¡y lo que necesitamos no es gastar, sino
obtener!
Luego el hidrógeno no puede estar
en el papel del petróleo y del gas, sino en el de las baterías. Puesto que se
puede emplear "energía sobrante" en un momento dado para producir
hidrógeno que se puede gastar en el momento oportuno, Por ejemplo descomponiendo
agua con energía eléctrica, guardando el hidrógeno que se puede emplear como
fuente energética cuando se necesite.
La situación actual es que
dejamos de consumir carbón, con lo que se reduce la obtención de energía ¡y
suben los precios!
Se mantiene el uso de los
hidrocarburos ¡porque si no palmamos! y la energía "verde" está a medio camino (que no es poco) de cubrir las necesidades energéticas, pero no la cubre totalmente ¡ni de coña!
Por otra parte no se contempla la reducción del uso energético a proporciones más discretas porque el capitalismo al uso tiende al gigantismo y a la reducción irresponsable del gasto.
Ni tampoco se opta con entusiasmo por la explotación de la biomasa con fines energéticos, porque resulta engorroso y poco lucrativo .
¡Una solución quiero!
¿Qué hacer?
¡Pues un pacto con el diablo!
Que es lo que los gabachos vienen
haciendo y se aprestan a incrementar notablemente.
¿Qué diablo?
La energía nuclear.
Porque ¿dónde hay una energía
abundante que no tiene efecto invernadero?
¡En el uranio!
Que produce una energía limpia.
Tan limpia que mata limpiamente.
El problema de esta fuente de energía
es que produce residuos peligrosísimos, que es imposible neutralizar y guardar eficazmente.
Y cuya acumulación hará de este
mundo un lugar en el que no se podrá vivir porque la contaminación radiactiva ¡es letal!
"Desde que te vi venir dije por la burra viene" porque todo el clamor por la
"energía verde" tiene muy loable intención. Pero lo que me escama son
los "altavoces"de los poderosos. A los que por fin se les ve el plumero. Porque ya
defienden a las claras que se considere "energía verde" a la energía
nuclear. Como puede verse en el artículo de Anna Gumbau "La energía nuclear y la taxonomía verde" en EL PAÍS de
hoy (2-12-2012)
¡Vivir para ver!