Salterio Online

Bienvenidos al blog de Tomás Garcia Asensio también conocido como Saltés. Los que me conocen sabrán de que va esto, y los que no, lo irán descubriendo...

viernes, 29 de junio de 2012

Trileros.







LOS PEPINOS ESPAÑOLES.

Palmaron un par de alemanes.

¿ Y qué han comido?

Pepinos españoles. ¡Están envenenados! ¡Los pepinos españoles están envenenados! Esa especie de consoladores vegetales están envenenados ¡Es que los españoles son unos guarros!

Y venga a tirar camiones y camiones de pepinos. Y a echar gente a la calle.

Me contaron que alguien de una familia alemana, que parecía de lo más razonable, se lamentaba del caso. Y al final apostillaba: "Ante la duda de que fuera verdad que estuvieran envenenados ¡es mejor no comerlos!"

Y luego resultó que no eran los pepinos españoles, sino que fueron unos asquerosos brotes alemanes los que estaban envenenados.

Pues lo que está pasando ahora con el rescate es parecido.

¡Austeridad! dice la gorda ¡Que estáis viviendo por encima de vuestras posibilidades! ¡Que os entrampásteis! ¡Y no pagáis lo que debéis!

¡Pero cómo lo vamos a pagar si vale más el ajo que el pollo!

Son los intereses de la prima de riesgo los que nos están ahogando. Que suben y suben cada vez más. Y es muy gravoso vender bonos nuevos para poder pagar los vencimientos de los viejos a la espera de tiempos mejores. Y lo peor de todo es que amenazan con no comprar aunque el rendimiento sea tan grande.

¡Claro! ¡Es que sois unos manirrotos! ¡En Alemania no pasa eso!

¿Qué es lo que no pasa? ¿Que no contraen deuda? ¡Pues sí que la contraen! ¡Mucho más que nosotros! ¡Solo que sin pagar prima de riesgo alguna! Y en España pagamos por nosotros y por Alemania. De modo que a la Merkel le conviene esta situación.

¡Hasta que estalle! Como ocurrió en España cuando los bancos prestaron irresponsablemente en la confianza de que si no pagaban sus acreedores se quedarían con el piso, o con lo que fuera, con la pasta que ya habían pagado y con la que les quedaba por pagar. Pero fueron tantos los quebrados que los bancos también quebraron.

Y mientras en España este gobierno de chicha y nabo aprieta y aprieta el dogal de la gente común, sigue salvaguardando los intereses de los capitalistas, que no obstante sacan la pasta del país para ponerla a engordar en parajes más serenos. Y nos intervienen para capitalizar a los bancos que se han quedado en bragas especulando, como dije antes ¡y encima no se aclaran cómo hacerlo sin que sea peor el remedio que la enfermedad!

 ¡¿Donde pasamos la gorra?! dice el ministro del ramo.

Donde los defraudadores, para que blanqueen la pasta que han defraudado.

Que blanca y saneada ira, probablemente, a engordar a parajes más serenos.

"¡Es que nos han dejado una herencia...! dicen, (que no podemos gobernar) es lo que se callan, pero es lo que dan a entender.

Pues si no podéis gobernar vosotros que gobiernen otros más espabilados ¡Que con la mayoría absoluta nos váis a llevar a la ruina absoluta!

viernes, 22 de junio de 2012

¡Siempre es hoy!




LA REINA DEL TIEMPO.

El jueves pasado fuimos a una fiesta que preparó María Luisa para invitar a sus hijos, los cónyuges de estos, sus nietos y biznietos. No asistieron todos pero sí el más joven, Alberto, que aún no tiene un año. En contraste con su bisabuela que próximamente cumplirá 94. También estábamos invitados parientes políticos muy alejados en el esquema y muy próximos en la realidad, y otros amigos también muy cercanos.

A María Luisa la conozco desde hace 40 años por lo menos. Y siempre la he visto igual. Rubia, buen porte, elegante y muy bella. No es que con 60 pareciera que tuviera 90, no. Con 90 parece que tuviera 60.

María Luisa ve como la gente a su alrededor se va arrugando o desapareciendo y le angustia, porque cuando las barbas...Yo le digo que no haga caso, que no caiga en el error tan común de creer que uno de 70 se parece a otro de 70, uno de 80 a otro de 80, uno de 90 a uno de 90 ¡que no es verdad! Uno de 80 a quien más se parece realmente es a sí mismo cuando tenía 70, aunque un poco más viejo. Y hay gente que en diez años cambia mucho o otra que cambia poco. O se la ingenia para que el cambio no se note demasiado.

Si hay un negocio próspero es el de los cosméticos "anti-edad" porque se asienta en la capullez humana, que es inagotable. La gente se tira en plancha a no cumplir ¡qué bobada! Entre malvas está la verdadera anti-edad ¡y no es plan! Ve uno a la gente haciendo el ridículo por ahí con disfraces de juventod. En una entrevista decía Carolina Herrera que la gente no debería vestirse y arreglarse como si fuera más joven. Sino para tener buena pinta con la edad que realmente se tenga.

Hace unos días, coincidieron en casa María Luisa y un matrimonio amigo que son chinos, Isabel y Juan Carlos, que seguro tienen mejores nombres, pero que yo ignoro. Estaban fascinados con María Luisa, porque aunque la veían mayor, no podían creer la edad que les decía que tiene.

Y es que para los chinos la veteranía es un grado. Porque para ellos la experiencia es la madre de la ciencia. No como nosotros, que el ser viejo está muy mal visto y estamos deseando siempre mandar a los puretas al desván para dejar sitio a la juventud. Porque además, obsesionados como estamos con el low cost, resultan preferibles los jóvenes porque cobran menos. A Juan Carlos le gustaría que yo le diera clase de dibujo a María que es una niña de 12 que tiene mucho talento. Me parece que no me cuadra y le recomiendo a alumnos míos que tienen academias, y no se fía, porque prefiere a gente con experiencia como la que tiene mi edad.

Total, que lo suyo es hacer de la necesidad virtud y sacar siempre el mejor partido posible de lo que se tiene a mano y no amargarse la vida pensando en la supuesta oscuridad del futuro que nos aguarda porque como le decía yo a mis amigos del face book : no hubo ayer ni habrá mañana. No hay más que un hoy renovado. 

Y María Luisa tiene mucho salero para renovar el suyo.

sábado, 16 de junio de 2012

Lo ilustrativo es lo que más ilustra.




 
PRAGA.

La semana pasada estuvimos en Praga, parte de dos días y tres completos. Fui entrando poco a poco y me encantó. Y al final hubiera ampliado un par de días más, por lo menos.

En parte fue como un retorno a la infancia, porque los muebles y enseres de mi casa, en la que nací, eran cubistas y art decó. Estilos que en Praga se ven puntualmente. Y los de la casa de mi tía Julia, donde también vivía mi abuela Lola, eran modernistas ¡y Praga es modernista hasta decir basta! Yo entonces no sabía nada de cubismos ni de modernismos, pero esos muebles y esas cosas me impactaban. Sobre todo los modernistas. Porque tenían un sabor tan fuerte que a mí me fascinaban.

Noté una cierta conexión entre este viaje y el otoño pasado a La Toscana. Porque en Italia vimos mucho arte cuatrocentista del que el modernista es una copia.

Me gusta mucho más el realismo cuatrocentista, tan fantástico, que el renacentista, tan fotográfico. Este realismo tan convencional lo apuntó Masaccio y lo remachó Rafael ¡Qué razón tenían los Prerrafaelistas al llamarse como se llamaron! Luego ha seguido la tradición fotográfica Velásquez y con todo el mundo.

¿Puede hablarse de realismo fotográfico antes de la invención de la fotografía? ¡Naturalmente que sí! 

David Hockney en su libro "El conocimiento secreto ", viene a decir que la óptica desarrollada en el Renacimiento determinó que la pintura y del dibujo llegaran a ser "tan fotográficos". Por otra parte tengo un "fac simil" de un capítulo de la Enciclopedia de Diderot que versa sobre útiles del dibujo. Y en lugar destacado están las cámaras oscuras. Esos mecanismos y otros desvelados por  Hochney demuestran, o poco menos, que desde el renacimiento se calcan imágenes fotográficas. Luego ese horrible recurso de pintar retratos copiando fotos es más antiguo de lo que parece.

La fotografía en sentido pleno surge cuando se obtienen imágenes permanentes en papeles o en otros soportes. Y eso ocurre cuando se logra fijar las imágenes gracias al revelador y al fijador y no calcándolas manualmente. Las imágenes informáticas son otra cosa, ya lo sabemos.

Los artistas del Cuatrocento también son realistas, pero tal realismo no es mecánico. No hay mecanismos que den imágenes como las de Simone Martini, Ambrogio Lorenzetti, Gentile de Fabriano, Pisanello, Ucello, Doménico Veneziano,  Gozzoli, Piero, Ghirladagio,  Boticelli incluso Verrochio y si me aprietan Leonardo.  Por eso los Prerrafaelistas estuvieron atinados con el nombre. Y dieron rienda suelta a un estilo que reinó en el modernismo ¡y que aún reina en el dibujo de ilustración!

En Praga vimos parte de lo que puede verse de Mucha. Y tuvimos la suerte extraordinaria de ver en el Museo de Arte Contemporáneo  una exposición temporal que recogía los cuadros gigantescos de este autor que narran la epopeya eslava y que generalmente hay que ir a 200 Km. de Praga para verlos. Son "ilustraciones" maravillosas de 6 X 8 metros, que están  realizadas con una hermosa técnica: óleo y temple de huevo. Que es como pintar con mayonesa, pero el aceite es de lino o de nueces.

Lo más llamativo fue cuando visitamos la Basílica de San Pedro y San Pablo en Vysehrade. Es de un estilo pseudogótico del XIX y ¡totalmente cubiertos pilares, paredes, arcos y bóvedas con pinturas que son imágenes modernistas! de un tal F. Urban del que no había oído hablar nunca y que no logro encontrar en Google. El resultado es fantástico.

Vimos más cosas, y si alguna vez viniera al caso os contaría más.






domingo, 10 de junio de 2012

viernes, 1 de junio de 2012

Un mercado imaginativo.



EL MERCADO DE SAN FERNANDO.

El martes pasado, mientras que preparaban las poses para dibujar en Tabacalera, nos fuimos mi hija Ana y yo a merendar un poco. Y nos acordamos del mercado de San Fernando que Ana conocía y yo no.

Está en las antípodas del Mercado de San Miguel y del de San Antonio. En estos ha intervenido el poder municipal y han crecido regados con los dineros del tremendo agujero que nos abruma.

El de San Miguel no es un mercado propiamente dicho. Adornado por algún vistoso puesto de fruta, todo está lleno de puestos de diseño. Y la gente va a echar el rato y a divertirse, no a hacer la compra.
El de San Antonio tiene una planta baja de Hipercor, me parece, y en la planta de encima está llena de puestos de diseño, de estilo semejante a los de San Miguel y la 3º planta restauran y terraza de la misma estética. Todo de estilo gallardónico.

A mí me gustan los mercados como el de Maravillas de Bravo Murillo y semejantes. Pero ese estilo está en declive como todos sabemos. Ya veremos en qué queda el de Barceló que está de reformas o levantándolo nuevo.

El mercado de San Fernando, en pleno barrio de Lavapiés, en la calle Embajadores, entre la plaza del mismo nombre y el principio del Rastro, digamos, estaba de capa caída. Y andan tratando de rehabilitarlo las fuerzas populares, que a diferencia de las municipales, carece de esa pasta virtual que mueve montañas y produce abismos. 

Los puesto allí son muy baratos, pero, claro, se vende poco. Y a golpe de imaginación están tratando de que levante el vuelo. Además de algunos puestos convencionales los hay de flores, de jabones, de artesanía, galería de fotos y una curiosa librería donde venden los libros al peso. A 10 € el kilo. Nos compramos 400 gramos. Nos entraron dos muy buenos. Uno de Ferrater Mora y otro de Vicens Vives.

Están en obras, nada faraónicas, en muchos puestos que presagian futuros esplendores. A ver si es cierto y ese barrio de Lavapiés tan castizo y tan racial, en el buen sentido naturalmente, va levantando cabeza y la gente que allí se aloja puede dar rienda suelta a la alegría que le caracteriza.

¡Y a ver si el poder plebeyo nos salva, porque el poder patricio nos está hundiendo cada vez más en la miseria!

viernes, 25 de mayo de 2012

Estar de viaje.

 Este post no debiera hacerlo yo, sino -como veréis- mi hija Ana.



Desde hace tiempo tengo la costumbre de hacer un cuaderno cuando salgo de viaje.
Los primeros eran rudimentarios y poco expresivos, no obstante los conservo. Poco a poco han ganado en tamaño, calidad del papel, encuadernación, etc. Tenían exclusivamente dibujos, pero viendo los de Ana les añadí referencias nemotécnicas y cosas, como mapas, itinerarios, entradas a museos, tiques de aviones, trenes o autobuses, tarjetas de restaurantes y hoteles etc. No suelo poner fotos porque las pego en álbumes que fabrico especialmente. Aunque a veces no llego a sacar copias en papel y las fotos no llegan a salir del estado virtual.



 Es raro que saque un cuaderno de viaje y me ponga a verlo, pero son muy útiles cuando le estoy aconsejando a alguien respecto a un viaje que está planeando y que yo ya hice. En momentos el viaje no es más que el ingrediente indispensable del cuaderno.


Hacer fotos es retener, inútilmente, lo que inevitablemente ha de pasar. Dibujar es distinto, porque dibujar ayuda a comprender lo que se está viendo ¡Es que si no hago un dibujo parece que no me entero! Es decir, aprender, aprehender, apropiarse de lo que se está viendo. Los papelillos impresos que se pegan en el cuaderno son huellas, pruebas irrefutables de que "se ha estado" y pequeños desgarros de una realidad de la que uno va a ausentarse. Como la ropa y las cosas que se compran. Nunca compramos recuerdos-recuerdos. Ni vamos a sitios especiales. Simplemente vamos por la calle, entramos en los sitios haciendo como si fuéramos de allí. Y vamos a museos, que es el trabajo del turista. 


A mí me gusta ir a los museos, sobre todo, porque en mi época de estudiante vi infinidad de reproducciones de cuadros, esculturas y edificios y claro, eran de mentira. Y además las reproducciones de la época eran en blanco y negro y un poco desvaídas y además es que no te haces idea, porque los textos de los libros siempre lo explican fatal. Por ejemplo yo había leído con gran atención en el Summa Artis, nada menos,  las obras del Camposanto de Pisa. Las conservada más o menos maltrechas y las destruidas por los americanos en la 2ª Guerra Mundial. Y yo pensé que sería el cementerio de Pisa ¡pues no! sino que es patio rectangular porticado inmenso de un gótico sui géneris cuyos arcos son de medio punto, aunque disfrazados con nervaduras ojivales. Otra vez cuando estudiaba para unas oposiciones el arte precolombino, mejicano o los bronces chino ¡pues no me entraban! y cuando los he visto de verdad lo he asimilado todo perfectamente, lo que he visto y lo que me ha quedado por ver.


Lo que me gusta de viajar es que todo se trivializa. Ve uno reproducidas figuras mayas, o egipcias, o chinas y parecen tan extrañas, tan fuera de este mundo nuestro. Pero si se ven en su sitio ¡parecen realistas! vulgares, se podría decir, habituales. No de otro mundo, sino de este mundo. Ergo ¿pierden con esa vulgarización? ¡pues no! ganan.


Cuando vuelvo de un viaje guardo el cuaderno. Si le quedan muchas hojas lo utilizo para el siguiente y si no me compro uno nuevo como elemento principal del viaje que esté preparando.



Pero Ana no. Sino que siempre va cargada con un moleskine donde anota las cosas más sobresalientes del día a día que ilustra con dibujos, pegando entradas, trozos de catálogos de exposiciones, etc.
 


Porque Ana siempre está de viaje.

domingo, 20 de mayo de 2012

Asadito exótico.





 
LA CAJA FUENCARRALERA.

Mi amigo Pedro lleva años soñando con asar un cerdo en una caja china, y por fin el sábado pasado satisfizo su antojo.

La idea inicial era construir una caja china. Que, como me dijo mi consuegro Curri, es un invento americano, basado en el procedimiento de asar carne que tenían los chinos que fueron a los Estados Unidos a trabajar en la construcción del ferrocarril. Enterraban la carne, creo que en carbón, y encima hacían una fogata. Al cabo de un tiempo apartaban el fuego, desenterraban la carne, que estaba hecha.

Si miráis en el Google veréis cajas chinas. Aparte de esa especie de cascabeles cuadrados de madera que son la cajas chinas musicales, hay cajas chinas para asar. Son metálicas, recubiertas en el exterior con madera, supongo que para que sirva de aislamiento y  tapada con una bandeja sobre la que se hace el fuego. En un vídeo se ve uno de esos aparatosos asados. Sacan el cochino que por abajo está frío y crudo como era de esperar. 

Hace varios años hicimos, como el sábado pasado, una reunión multitudinaria de amigos y familiares y asamos un cerdo de 22 kilos sobre una parrilla zancuda. Gastamos una enormidad de leña y al final tuvimos que rematar la faena en el horno de la cocina. Fue un fracaso pero lo pasamos muy bien. Resueltos a repetir la hazaña en versión mejorada, hace más de un año nos pusimos manos a la obra. Os cuento lo que hice:

Compramos ángulos perforados de estantería metálica, tornillos con tuercas y estantes de chapa de hierro. Realmente hice un armario, con puertas delanteras, una superior, que no hace falta, y un agujero arriba en un rincón, para encajar un tubo de chimenea. Dentro una parrilla zancuda, y debajo otra parrilla para poner el carbón. 

Prendimos fuego en el interior y pusimos carbón en la parrilla bajera, como para asarlo, pero las brasas de abajo lo alcanzaban y lo prendían ¡Qué éxito! Como en esta época del año los cochinos ya están muy grandes no pudimos traer uno como el de la vez anterior, sino uno pequeño, un costillar de un guarro que entero pesaba 50 kilos, su secreto, su panceta, morcillas, chorizos etc.

Además la plancha de arriba se pone calentita para asar cosas menores, como casabe, que es una torta dominicana riquísima, que, con un chorrito de aceite, nos comimos con las orejitas del chancho, regado con cocacola y ron dominicano de primera, porque esa primera ingesta es privilegio de los cocineros. Y además de que todo quedó perfectamente cocinado gastamos muy poco carbón. Por lo que actuamos dentro de los parámetros ecológico y de sostenibilidad.





Todos los asistentes, del orden de treinta, quedaron encantados. No me enteré con mucho detalle porque primero hice de pinche y luego de camarero, pero el ambiente era de lo más gratificante.

Os doy tantos detalles técnicos por si os animáis a construiros una caja así, más que china fuencarralera porque el evento tuvo lugar en el pueblo de Fuencarral, que con su humeante chimenea parecía una estática locomotora. Era como un homenaje a los  chinos que dotaron a USA del ferrocarril, y de la caja china.