Salterio Online

Bienvenidos al blog de Tomás Garcia Asensio también conocido como Saltés. Los que me conocen sabrán de que va esto, y los que no, lo irán descubriendo...

lunes, 24 de diciembre de 2012

El dramatismo corre a cargo de la basca.





ARTE PATÉTICO.

Hace unos días fuimos a ver una expo de Louise Bourgeau  ¡que ya sabemos que es de cuidado!

La gama cromática de toda la exposición comprende tan solo blanco, negro, gris, rojo y rosa. 

Los dibujos, que parecían hechos con sangre, consisten en imprecisas siluetas de de madres recién paridas de las que cuelgan sus hijos del cordón umbilical que aún une a los dos. Otros en siluetas enfrentadas de mujeres preñadas y hombres con la polla en ristre.

Las esculturas son, por lo general, muñecos de trapo de color rosa. Por ejemplo unas simples cabezas, como de decapitados, puestas sobre una oreja o colgadas boca abajo. Una muñeca parecía tener clavado el mango de un haz de serruchos. Bueno, lo propio de LB.

Estando contemplando las obras de una de las salas veo que esta se puebla con chicos con el síndrome de Down que iban con sus monitores. Debe haber algún programa para llevar a estos chicos a ver exposiciones, vi un grupo parecido en la de Rubens en el Prado ¡pero menuda exposición para este público!

El efecto resultante fue múltiple. 

Por una parte se disipó el pseudo-dramatismo inherente al tratamiento artístico de cosas tan graves para que surgiera un dramatismo fetén. El patetismo de ver gente sumida en tan irremediable situación eclipsó el pseudo-patetismo retórico de aquellas obras.

Por otra parte ¿cuál sería el efecto de esas crudas imágenes en esos chicos? ¿sería su comprensión mayor o menor que la del común de los mortales?

Por lo general en las imágenes veo eso, imágenes. El modo en que están realizadas y el contenido me parece, por lo general, un mero pretexto. Es decir, no me lo creo. Aquí tampoco me lo creí, pero ese público tan especial en semejante decorado, me impresionó vivamente.


jueves, 13 de diciembre de 2012

El eterno POP ART.



MUÑACOS DE TRAPO.

Ya he dicho en repetidas ocasiones que parece que mi percepción del tiempo difiere de la estándar. Que divide el tiempo en pasado, presente y futuro. Que lo que a mí me gusta es el gerundio, que es lo que viene ocurriendo. Porque hay cosas que vienen ocurriendo desde antiguo, mientras que otras ya no ocurren. Y otras que ocurren ahora pero antes no ocurrían. Por ejemplo: Desde siempre la gente, si puede, se duerme cuando tiene sueño. No ocurre que la gente de paisano vaya tocada con sombreros de tres picos salvo para disfrazarse. Y la informática no ocurre desde siempre sino desde hace poco.
 
Una de las cosas que he conocido con mayor vigencia son los dados. En un museo de Palermo vi unos dados ¡del neolítico! aparentemente idénticos a los actuales del parchís. Es increíble, pero es así. En ese campo lúdico, si hay juguetes eternos esos son los muñecos de trapo. Se deben venir usando ininterrumpidamente desde hace miles de años, no así las Barbis y las Muñecas de Famosa que requieren una tecnología más avanzada. Seguramente los muñecos de trapo se usan desde el neolítico, que es cuando se empieza a tejer. Y cuando, presumiblemente los niños jugarían, como hacen hoy. 

Pero claro, no se conservan muchos muñecos de trapo porque los tejidos se destruyen fácilmente en el transcurso del tiempo, y salvo que se tomen precauciones especiales, como hicieron en Paracas, lo suyo es que las telas se estropeen y desaparezcan.

Un muñeco de trapo es un juguete y más, porque suelen despertar sentimientos afectuosos, ya decía nuestra amiga Paloma que tiene desde niña un muñeco que despierta en ella los mayores afectos, a pesar de lo deteriorado que está el pobre debido a los daños que le ha infringido su perro, que lo adoptó una temporada.

La cosa de los muñecos de trapo está de moda en casa estos días porque nuestra hija Ana está haciendo estos juguetes. Ahora tiene ocasión porque chapó el estudio de arquitectura donde trabajaba y no está el ambiente para estar de aquí me salgo y allí me meto. El caso es que ahora está en esto y le encanta.

Los muñecos de Ana son únicos, no hay dos iguales. Están hechos a mano, o a pedal, el de la máquina de coser. La gracia singular está en las combinaciones de telas de colores y de diversos estampados. Son versiones, por el momento, de seis modelos en tres tamaños. 

En  www.kokoros.es los podréis ver.

En estos días podrán verse físicamente en dos ocasiones: una el domingo 16 de diciembre en el mercadillo "La Bagatela" en la calle Buenavista 16, metro Antón Martín de 14 a 21 horas y el sábado 22 y el domingo 23 en "Solo Chic Marquet" en el Restaurante Dabbawala en la calle Españoleto nº 10, metro Alonso Martínez o Iglesia.

Bueno, pues si vais ¡allí nos veremos!

domingo, 9 de diciembre de 2012

O los dos o ninguno.



ORÍGENES MONACALES.

Voy cada mañana con mi amigo Pedro a caminar. Él para reducir su perímetro y yo por prescripción facultativa, para que la incipiente diabetes no vaya a más. Y he conseguido batir una marca que me parecía inalcanzable: meter la cifra 5,9 de mi último análisis de sangre  entre los extremos 4,3 - 6,2 de un indicador que expresa el estado de la glucosa en un periodo amplio ¡todo un record personal!

Mientras caminamos hablamos del desastre nacional principalmente, porque Pedro es un militante socialista de pro. 

Caminábamos por el reciente barrio Monte Carmelo que limita con el cementerio de Fuencarral. Creo que para sintonizar con la espiritualidad de su ubicación  las calles de este barrio tienen nombres de monasterios. Íbamos por la calle Monasterio de Suso y Yuso, famosos monasterios de San Millán, por lo que recordé un asunto que me llama mucho la atención y se lo comenté a mi amigo:

Dicen que el castellano nació en San Millán de la Cogolla porque un libro escrito en latín encontrado en la biblioteca del monasterio tiene una anotación marginal escrita en castellano. Por lo que, al ser el primer texto castellano encontrado, sitúan allí el origen del idioma castellano ¿Qué te parece?

Hombre, traído por los pelos, pero bueno.

Pues bien, en otra página del mismo libro encontraron otra anotación marginal escrita en vasco. Y digo yo: por ese misma regla de tres ¿no habría que situar en San Millán de la cogolla el origen del idioma vasco? O los dos o ninguno ¿no?

Y en esto pasamos a otra calle. Leyendo el cartel correspondiente y pensando en el origen monacal de las cosas dijo ¡Pues mira, Monasterio de las Huelgas!


martes, 4 de diciembre de 2012

Lo que nunca llegaremos a saber.


LA MAGIA DEL 3.

Se ha ido al otro mundo Agustín García Calvo y parece que se ha llevado con él su mejor secreto. Lo que a mí me parece su mejor secreto, mientras que a otros no les parecerá que el asunto dé para tanto, o que otros rasgos de su personalidad son mejores.

Creo que prometió divulgarlo, pero ignoro que lo hiciera. Sé de ese asunto porque se lo oí decir a Chicho Sánchez Ferlosio, tras un concierto de Amancio Prada, en la cafetería de Teatro Infantas, me parece, donde dirigiéndose a un grupo de amigos que tomábamos algo en torno a unas mesas bajas.

Estuvo hablando del talento extraordinario de Agustín respecto al latín. Yo tenía idea de ello porque de él fue discípula mi amiga Teresa cuando preparaba oposiciones a cátedra de latín de instituto. Quien me decía que la clarividencia de su maestro era asombrosa para iluminar y hacer fácil los más oscuros recovecos de la gramática latina.

Pues bien, volviendo al discurso de Chicho, decía que en materia de paleografía tenía García Calvo un instinto singular, porque conseguía descifrar inscripciones que a cualquier otro paleógrafo le escapaban, al poder inferir el sentido de partes muy erosionadas ateniéndose a patrones rítmicos universales.Y una forma esencial de ritmo muy arraigada en los seres humanos está basada en el número 3.

Decía Chicho que decía Agustín que etimológicamente del tres procede triunfo. Y de ahí expresiones tales como: 

¡Hurra, hurra, hurra!

¡A la vin, a la van, a la vin, von, van!

¡Ita, ita, ita, el Betis (o el que sea) - es el que  pita!

Y que existen unos patrones de cadencias, que suelen pasar desapercibidos pero que están profundamente impresos en la mente humana. Determinados por secuencias de 3 elementos. Separadas a veces por uno o por dos. Y que eso se repite en todas las culturas y latitudes. Pienso por ejemplo en: 

La Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

La Tríada Hindú: Brahama, Shiva y Visnú.

El tridente de Shiva.

Las tres dimensiones del espacio.

Y expresiones populares como:

¡A la una, a las dos y a las tres!

A la tercera -va -la vencida.

Preparados - Listos - ¡Ya!

Y una extensa iconografía relativa al 3 como la representación divina de un ojo dentro de un triángulo.

Me contaba mi hija Ana que cuando iba a tomar clases de baile por alegrías en Casa Patas no disponían ni de guitarrista ni siquiera de un aparato reproductor de música, pero que no importaba porque seguían un ritmo numérico como:

1-2-3/ 4-5-6/ 7-8/ 9-10/ 1(11)/ 2(12)/ y se repetía el mismo patrón compuesto por dos sucesiones de tres elementos y tres sucesiones de dos.

Muy recientemente, cuando tenía redactado este post, mi amigo Pedro, con quien hago caminatas por la mañana para mantener a raya la glucosa, me contó algo fantástico relativo al número 3:

Me decía que estando de misionero en Panamá fue a ver a un colega suyo que asistía a los indios Kuna (son los que hacen las molas) que viven en comunidades verdaderamente comunistas, con un grado de pobreza considerable. Son pescadores y en la zona donde trabajan son muy abundantes las langostas. Pensó el cura de aquella parroquia que si les proporcionaba motores fuera borda se facilitaría mucho el trabajo y aumentaría el rendimiento pesquero.

Puesto en marcha todo el proceso el resultado fue catastrófico, la pesca escasísima ¡un fracaso!

Mi amigo Pedro se entrevistó con el cacique y le preguntó que qué pasaba.

Pues mire, que nosotros estamos acostumbrados a trabajar en grupos de tres hombres y el padre nos pone a trabajar en la lancha a cinco o a siete y así no podemos.

Sin decirle por qué, Pedro le recomendó a su colega que en cada cayuco pusiera 6 ó 9, pero ni 4, ni 5, ni 7, ni 8 como acostumbraba. Así hizo y volviero con una pesca que se salía. Luego le dijo  el por qué del éxito y lo dejó sorprendido.

Esto que digo no es más que una paupérrima versión de lo que nos hemos perdido, porque ni Agustín ni siquiera Chicho están aquí para ilustrarnos.

Este género de cosas son las propias de la muerte ¡Por eso tiene tan mala prensa!