Precedido por este dibujo del Salterio (ya van quedando pocos, y son o sosos o muy salvajes) este post dedicado a Amaya que se que está al loro desde Barcelona.

CUALQUIER DÍA PUEDE SER AÑO NUEVO.
Y A CUALQUIER HORA COMENZAR UN NUEVO DÍA.
¡Está clarísimo! Si un año es el tiempo que tarda la Tierra en rodear al Sol, y siempre está rodeándolo, cuando lleguemos al punto en que se empezó a contar, en ese día podemos celebrar el Año Nuevo. Y de hecho cada comunidad cultural tiene un día de Año Nuevo distinto.
Respecto al día pasa algo parecido, como un día es el tiempo que tarda la tierra en dar una vuelta sobre sí misma, y siempre hace lo mismo, se puede empezar a contar cuando se quiera, y cuando haya llegado al mismo punto habrá transcurrido un día. Este se divide en 24 horas, que se numeran etc., etc.
Podría haberse marcado la misma hora para todo el mundo, en la península, en Canarias y en todo sitio, pero no, se ha optado por atribuir una hora a cada meridiano. También se podría haber marcado una hora a fracciones entre meridianos. Respecto a esto tengo que contar una anécdota: hace unos años nos pillo el Año Nuevo en Jaipur. En el hotel hicieron una fiesta muy aparatosa y muy coñaza. A las once y pico (de allí) ya no podíamos aguantar más ¡vámonos a dormir! y dice Ana: ¡Muchas felicidades que seguro que ahora mismo es Año Nuevo en algún sitio!
Bueno, el caso es que hace nada que os felicité el Año Nuevo y lo hago ahora otra vez encantado.
Esta vez es el Año Nuevo Chino. No es de los chinos sólo ¡es de todo el mundo! Pero según el calendar de los chinos.
No tengo muy claro cuál es el día de este Año Nuevo ¡tendrá que ser un día uno! ¿no? Pues no se, porque dice Amaya que es el 4 de Febrero si es el Calendario Solar, y el 7 de Febrero si es el Calendario Lunar. Será que el día primero del año de ellos coincidirá con los referidos 4 y 7 nuestros.
Sabido es que los chinos dedican cada año a un animal y este es el de la Rata.
Tras una reflexión apresurada cualquiera puede exclamar ¡pues vaya un asco de año si es el de la rata! ¡¡¡Y es que la ignorancia nos asfixia!!! La rata es un animal sagrado capaz de activar los resortes de la naturaleza y desencadenar eras de prosperidad y de felicidad.
De las ratas chinas no os puedo contar mucho, pero sí de las indias ¡y las ratas son todas ratas! Para los indios también tiene un significado beneficioso. La rata es el acompañante imprescindible del dios Ganesa. ¡Pero es que como de teología no tenemos ni puta idea, nos pasa lo peor que le puede pasar a alguien! ¡¡¡presumir de ignorante!!!

Ganesa es hijo de Shiva y de Parvati. Conocido es el mal carácter de Shiva, y no me acuerdo por qué contrariedad la pagó con su hijo recién nacido y le arrancó la cabeza. Acojonado quedose. Y arrepentido de su pronto, se apresuró a reparar el daño. Al primero que pasó por la puerta le arrancó la cabeza –era un elefante- y expeditivamente procedió al transplante ¡que fue un éxito! de ahí el aspecto de Ganesa. Deidad de la buena suerte, protector de la infancia y compañero inseparable de una rata.
Cerca de Bikaner, puerta del desierto, en el occidente de la India está el templo de Karni Mata, dedicado a las ratas. Y lleno hasta los topes ¡como es natural! de ratas. Se cree que esas ratas son la reencarnación de niños difuntos, por lo que los fieles las tratan y las miman con deferencia ¡y no a escobazos como es nuestra civilizada costumbre!
Es un templo muy milagroso, como pude experimentar yo mismo. Allí dentro había ratas para parar un tren, que estaban por todos los sitios, en el altar, en los patios o se agolpaban en las grandes bandejas de grano o de leche, se colaban por las cañerías y correteaban a su antojo. No molestaba a nadie y se dejaban acariciar.
Nos pusimos Ana, Likran, que es el indio que nos llevaba de un sitio a otro, y yo a buscar a la rata blanca entre tanta rata negra ¡y la encontramos! ¡¡¡es muy buena suerte!!! nos dijo el indio. Nada más terminar la visita nos entregamos al trajín de calzarnos y nos fuimos de vuelta a Bikaner.
Recorridos más de cien kilómetros, intento echar mano a mi bolsa de viaje ¡ostias! ¡¡¡la cámara!!! ¡¡¡¿Dónde está la puta Nikon?!!! ¡¿qué has perdido la cámara?! ¡¡¡me cago en la leche!!! etc. etc. etc. ¡vamos a volvernos! Íbamos a toda pastilla, de modo que el rally de Montecarlo era un lento pasear al lado de nuestra loca carrera. Llegamos al templo ¡La cámera, la cámera! ¡¡Y allí estaba la jodida!! ¡¡¡Si eso no es un milagro que venga Shiva y lo vea!!!
Por eso ¡mucho ojo con cachondearse del Año de la Rata! Dispongámonos a disfrutarlo relajadamente que la expectativas son excelentes. Así que ¡muchas felicidades!