Hace unos días vi en el Museo de América una exposición interesantísima. Compuesta sobre todo por telas bordadas. Resulta un poco abrumadora porque son tantas las figuras que hay en cada tela, tan parecidas y a la vez tan diferentes que parece el juego de los 7 errores. Es una visión un poco agotadora y llega uno a la conclusión de que no se está enterando de casi nada porque resulta inabarcable lo que hay en cada tela. Y es que además hay muchas, la mayoría de las de más de ochenta piezas expuestas. Aún la podéis ver porque está hasta el 14 de febrero.
Resulta que en la desértica península de Paracas, que está en el Perú, se produjo en época muy antigua para América, 400 años antes de nuestra era, una rica cultura que duró 500 años. El caso es que un prócer llamado Julio C. Tello exhumó entre 1925 y 1927 nada más y nada menos que 400 fardos funerarios. Compuestos cada uno de ellos por la momia en cuclillas, envuelta en una gran cantidad de telas. Unas lisas y otras ricamente bordadas. Y todo perfectamente conservado gracias a la sequedad del ambiente del desierto.
La referida exposición lleva por título “Mantos para la eternidad. Textiles Paracas del antiguo Perú”. Para la eternidad iban, hasta que llegó Don Julio C. Tello y lo desenterró todo y se jodió la eternidad de aquellos ingenuos que no contaban con los saqueadores de tumbas. Porque saqueadores son tanto los que las esquilman para vender sus tesoros a los horteras coleccionistas privados, como los que lo hacen para engrosar las colecciones de los museos del estado.
¡Qué puta falta de respeto! Aunque aquellos no fueran unos angelitos precisamente. Porque si la interpretación de los dibujos es correcta, alguno de sus adornos consistían en collares de cabezas cortadas.
Lo suyo hubiera sido hacer fotos, videos y lo que fuera y volverlo a atar todo y dejarlo en su sitio ¿no? Máxime cuando parece que la costumbre de aquella gente era desenvolverlos de vez en cuando y añadir nuevos y ricos elementos. Algo así como hacen los habitantes autóctonos de Madagascar actualmente.
Una vez que nos dimos un garbeo por un sitio en el sur de Suecia vimos una gran cantidad de montículos y nos dijeron que eran túmulos neolíticos. Y parece que no tenían intención de descubrirlos. Claro es que hay cosas que son la pera, porque en realidad son invisibles. Por ejemplo, los dólmenes son túmulos de tierra con estructuras internas de piedra. Si los dejan tranquilos no se puede ver como son por dentro. Y si los descubren para verlos, los destruyen ¡Y entonces tampoco se pueden ver como son realmente!
Pero el género humano opta preferentemente por la destrucción ¡que coño!
Recordaréis que no hace mucho pasó relativamente cerca de la Tierra un cometa. Y como estaba a huevo le tiraron una bomba. También bombardearon recientemente el polo sur de la Luna ¿no lo recordáis?
Es que Gila, el pobre, se quedaba corto.
Salterio Online
Bienvenidos al blog de Tomás Garcia Asensio también conocido como Saltés. Los que me conocen sabrán de que va esto, y los que no, lo irán descubriendo...
domingo, 14 de febrero de 2010
Perturbados inmortales.
domingo, 7 de febrero de 2010
Mercaderes del templo.
Este post nº 152 del Salterio se lo dedico a Miguel Ángel.
Dejó dicho Saussure (¡qué buen tipo Saussure!) que los signos tienen dos caras: significado y significante. Que el significado es lo que interesa, pero que es intangible. Y el significante, que es la materialidad del signo, es un tributo inevitable. Pero es en lo único que podemos incidir para influir en los significados.
En realidad los signos no existen propiamente. O existen en la forma figurada en que existen Don Quijote o Dios. Existe el hecho de que la gente se entiende y se hace entender. Y a ese mecanismo de entendimiento le llamamos signo y teorizamos sobre él todo lo que nos da la gana.
Hay otro gran tipo que se llama Collingwood que vino a decir algo así como que las obras de arte no están colgadas en los museos, ni impresas en los libros, ni en los discos, ni salen de pinceles, plumas, instrumentos musicales, cámaras de foto, cine o vídeo. Sino que están en la mente de quien recibe los estímulos producidos por esos objetos y artilugios. Que con la ayuda de tales estímulos las producen ellos mismo. Y probablemente Las Meninas que vea una persona no sean la mismas Meninas que ve otra.
Con todo, las obras de arte, que son los significados de esos signos, no se pueden vender. Se venden los significantes y hay toda una industria montada en torno al comercio de tales significantes. Y como hasta hace poco quien quisiera el signo tenía que pagar por el significante, el lucro correspondiente a las ventas de esos signos estaba garantizado.
Pero la cosa ha cambiado, porque los significantes se han vuelto en muchos casos tan sutiles e intangibles como los significados. Y los magnates de la industria están que trinan. Y mandan a los “creadores” de sus cuadras al frente a pelearse en una lucha imposible ¡Pues espabílense, joder, e inventen otra cosa! Se quejaba Alex de la Iglesia en la tele de que antes del estreno ya estaban sus pelis encima de las mantas ¡pues yo digo lo que dice mi maestro, que las haga en 3D como Avatar verá como no se las copian!
La gente no roba cuando se baja cosas, está haciendo uso de unos aparatos carísimos y de unos servicios de telecomunicación, también caros, que paga religiosamente ¿O qué quieren, que la gente se gaste la pasta en meter más pasta propia en los bolsillos de esos anticuados empresarios?
Lo que no se puede admitir es que con algo que ha producido unos se forren otros ¡En eso estoy de acuerdo! De modo que aplíquense a terminar con los que suministran copias pirateadas a los manteros y eviten que estos vendan cosas ilegales. Y no vengan amenazando a la gente decente ¡Que persigan a los que especulan con logros ajenos! Pero no a los que usan lo que las nuevas tecnologías les ha puesto al alcance de la mano. Si es que a este paso no te van a dejar que prestes un libro. O pongas muchas veces el disco que has comprado. O te van a obligar a que no lo pongas demasiado alto, no lo vaya a escuchar el vecino por el morro.
Lo mismo que oyes la radio y ves la tele, ves, oyes y usas lo que puedes alcanzar con el ordenador. Y no delinques por ello, ni tienes por qué recibir amenazas de los poderes públicos.
Luego están con la matraca de los que venden falsificaciones de marcas. Bolsos de un millón de pelas a cuatro duros ¡Pero qué absurdo! Ponen los dientes largos y quieren que todo el mundo respete ese juego estúpido en los términos estrictos que más convienen a sus intereses ¡Está claro que un bolso de un kilo no es el de treinta duros, aunque lleve el mismo garabato! Y ponen a los maderos a perseguir esos delitos ¿Para eso pagamos impuestos?
Están con el rollo de que se pone en peligro la industria cultural. Eso es mentira. Lo que se pone en peligro es la industria casposa. Con esos sistemas anticuados de producción lo que se hace es reprimir, e impedir que se exprese quien le de la gana. Porque antes no había posibilidad metafísica de publicar más que lo que quisiera el dueño de la empresa editorial. En cambio ahora el publicar está tirado, y publica quien quiera lo que le de la gana. Sin más prohibición que la calumnia. Véase este blog para no ir más lejos. Si ven que con el negocio con el que se venía forrando se viene abajo ¡pues cambien de negocio y no jodan!
Yo vi una vez en una librería en Londres a un empleado que arrancaba la portada de los libros que no había vendido y acumulaba como papelote todo lo demás. Tales portadas eran las justificaciones de los libros no vendidos para liquidar con el proveedor. El resto, como digo, lo vendían como papelote. Aunque, bien pensado, para ellos papelote era todo, sólo que una parte la habían vendido más cara.
Dejó dicho Saussure (¡qué buen tipo Saussure!) que los signos tienen dos caras: significado y significante. Que el significado es lo que interesa, pero que es intangible. Y el significante, que es la materialidad del signo, es un tributo inevitable. Pero es en lo único que podemos incidir para influir en los significados.
En realidad los signos no existen propiamente. O existen en la forma figurada en que existen Don Quijote o Dios. Existe el hecho de que la gente se entiende y se hace entender. Y a ese mecanismo de entendimiento le llamamos signo y teorizamos sobre él todo lo que nos da la gana.
Hay otro gran tipo que se llama Collingwood que vino a decir algo así como que las obras de arte no están colgadas en los museos, ni impresas en los libros, ni en los discos, ni salen de pinceles, plumas, instrumentos musicales, cámaras de foto, cine o vídeo. Sino que están en la mente de quien recibe los estímulos producidos por esos objetos y artilugios. Que con la ayuda de tales estímulos las producen ellos mismo. Y probablemente Las Meninas que vea una persona no sean la mismas Meninas que ve otra.
Con todo, las obras de arte, que son los significados de esos signos, no se pueden vender. Se venden los significantes y hay toda una industria montada en torno al comercio de tales significantes. Y como hasta hace poco quien quisiera el signo tenía que pagar por el significante, el lucro correspondiente a las ventas de esos signos estaba garantizado.
Pero la cosa ha cambiado, porque los significantes se han vuelto en muchos casos tan sutiles e intangibles como los significados. Y los magnates de la industria están que trinan. Y mandan a los “creadores” de sus cuadras al frente a pelearse en una lucha imposible ¡Pues espabílense, joder, e inventen otra cosa! Se quejaba Alex de la Iglesia en la tele de que antes del estreno ya estaban sus pelis encima de las mantas ¡pues yo digo lo que dice mi maestro, que las haga en 3D como Avatar verá como no se las copian!
La gente no roba cuando se baja cosas, está haciendo uso de unos aparatos carísimos y de unos servicios de telecomunicación, también caros, que paga religiosamente ¿O qué quieren, que la gente se gaste la pasta en meter más pasta propia en los bolsillos de esos anticuados empresarios?
Lo que no se puede admitir es que con algo que ha producido unos se forren otros ¡En eso estoy de acuerdo! De modo que aplíquense a terminar con los que suministran copias pirateadas a los manteros y eviten que estos vendan cosas ilegales. Y no vengan amenazando a la gente decente ¡Que persigan a los que especulan con logros ajenos! Pero no a los que usan lo que las nuevas tecnologías les ha puesto al alcance de la mano. Si es que a este paso no te van a dejar que prestes un libro. O pongas muchas veces el disco que has comprado. O te van a obligar a que no lo pongas demasiado alto, no lo vaya a escuchar el vecino por el morro.
Lo mismo que oyes la radio y ves la tele, ves, oyes y usas lo que puedes alcanzar con el ordenador. Y no delinques por ello, ni tienes por qué recibir amenazas de los poderes públicos.
Luego están con la matraca de los que venden falsificaciones de marcas. Bolsos de un millón de pelas a cuatro duros ¡Pero qué absurdo! Ponen los dientes largos y quieren que todo el mundo respete ese juego estúpido en los términos estrictos que más convienen a sus intereses ¡Está claro que un bolso de un kilo no es el de treinta duros, aunque lleve el mismo garabato! Y ponen a los maderos a perseguir esos delitos ¿Para eso pagamos impuestos?
Están con el rollo de que se pone en peligro la industria cultural. Eso es mentira. Lo que se pone en peligro es la industria casposa. Con esos sistemas anticuados de producción lo que se hace es reprimir, e impedir que se exprese quien le de la gana. Porque antes no había posibilidad metafísica de publicar más que lo que quisiera el dueño de la empresa editorial. En cambio ahora el publicar está tirado, y publica quien quiera lo que le de la gana. Sin más prohibición que la calumnia. Véase este blog para no ir más lejos. Si ven que con el negocio con el que se venía forrando se viene abajo ¡pues cambien de negocio y no jodan!
Yo vi una vez en una librería en Londres a un empleado que arrancaba la portada de los libros que no había vendido y acumulaba como papelote todo lo demás. Tales portadas eran las justificaciones de los libros no vendidos para liquidar con el proveedor. El resto, como digo, lo vendían como papelote. Aunque, bien pensado, para ellos papelote era todo, sólo que una parte la habían vendido más cara.
domingo, 31 de enero de 2010
Maquiavélicas instrucciones.
Este post nº 151 del Salterio se lo dedico a Mercedes, que me está buscando una melita. Y también a Jorge.


Soy un asiduo de AD en rebajas.
El maestro Amancio lo es en toda fecha.
Y es que AD tiene clientes de toda laya.
El mejor, o uno de los mejores que AD recuerda, según le oí decir en la tele en una ocasión, es el músico Prince que entró un día en una de sus tiendas custodiado por un par de chicas monísimas y compró por valor de tres kilos. Importe que desembolsó a toca teja una de sus ángeles custodios. Y naturalmente ni AD ni ninguno de sus empleados osó decir, o darle a entender, en ningún momento que lo habían reconocido ¡no hubiera sido lo propio! creo recordar que puntualizó AD.
Total que en estas rebajas acudí a su tienda de SH C y me compré la camisilla que os muestro a continuación.



Soy un asiduo de AD en rebajas.
El maestro Amancio lo es en toda fecha.
Y es que AD tiene clientes de toda laya.
El mejor, o uno de los mejores que AD recuerda, según le oí decir en la tele en una ocasión, es el músico Prince que entró un día en una de sus tiendas custodiado por un par de chicas monísimas y compró por valor de tres kilos. Importe que desembolsó a toca teja una de sus ángeles custodios. Y naturalmente ni AD ni ninguno de sus empleados osó decir, o darle a entender, en ningún momento que lo habían reconocido ¡no hubiera sido lo propio! creo recordar que puntualizó AD.
Total que en estas rebajas acudí a su tienda de SH C y me compré la camisilla que os muestro a continuación.
Corresponde al tópico “la arruga es bella”. Más bien habría que decir que la arruguilla es bella. Porque tiene unas arruguillas muy menudas y apretadas. Ya tengo otra camisa de análoga procedencia también arrugadillísima con la que triunfo.
No es que con la camisa en cuestión se ahorre uno el planchado ¡es que como la planches te la cargas! Y viene con estas curiosas instrucciones:
¡Es que los medios a emplear han de estar en función del fin perseguido!
domingo, 24 de enero de 2010
La realidad circundante.
Este post nº 150 del salterio se lo dedico a mis alumnos, a los que les he mandado que se dibujen entre sí.
HACER DE LA NECESIDAD VIRTUD.

HACER DE LA NECESIDAD VIRTUD.
Por diversos motivos esta última temporada he tenido que acudir a la consulta de médicos y son proverbiales las interminables esperas en las que se pierde una gran cantidad de tiempo y el tedio se apodera de los que esperan. Y se alivian a veces con lecturas o crucigramas. Aunque lo más frecuente es que estén con gesto aburrido , sin hacer nada y con la mirada perdida en el infinito.
A mi, la verdad, es que lejos de estar aburrido estoy encantado viendolos ¡hay que ver la cara y el tipo que tienen! Y me paso el rato dibujándolos. Lo malo es que a veces pasan a tal velocidad que no me da tiempo a pillarlos, a pesar de que no se necesiten ni diez segundos para descubrir sus rasgos más característico y dibujarlos.
Hoy ya no voy a escribir más sino que os voy a enseñar los dibujos que hice el lunes pasado en La Paz.
A mi, la verdad, es que lejos de estar aburrido estoy encantado viendolos ¡hay que ver la cara y el tipo que tienen! Y me paso el rato dibujándolos. Lo malo es que a veces pasan a tal velocidad que no me da tiempo a pillarlos, a pesar de que no se necesiten ni diez segundos para descubrir sus rasgos más característico y dibujarlos.
Hoy ya no voy a escribir más sino que os voy a enseñar los dibujos que hice el lunes pasado en La Paz.




domingo, 17 de enero de 2010
Atavismo cafetero.
Dedico este post nº 149 del Salterio a Ana y a sus amigos, que son mis amigos.

Pensaba yo que me había quedado seco. Porque se aproximaba el domingo, que es el día que me he marcado para hacer las entrega de este blog, y no tenía nada que ofrecer ¡Bueno! ¡Qué vamos a hacer! ¡No pasa nada! Voy a prepararme el desayuno. Tiro del caótico embudo de la melita, que está hecho un desastre, lleno de pegaduras y masillas y ¡se enciende la lucecilla! ¡Pero si tenía un tema pendiente! ¡El de la melita!
Efectivamente, desde hace algunos siglos somos melitadependientes. Antes usábamos las conocidas cafeteras italianas que sacan ese café tan fuerte y a las que a veces se me olvidaba ponerle agua y eran como una bomba. Nunca llegó a explotar ninguna pero si se le derritió la goma alguna vez. Pero un día vi aparecer por casa una melita ¿Qué es esto? Con la jarrita tan americana y tan frágil y tan propensa a rodar y a desintegrarse en el suelo en una infinidad de transparentes y amenazantes uñas.
Pronto prescindimos de la jarrita y pusimos el peculiar embudo directamente sobre la cafetera-termo en forma de huevo sobre unas bolillas a modo de trípode.
El peculiar embudo de plástico también tiene querencia por el suelo. Pero es más resistente. Admite pegaduras pero se pone un poco morroñoso al teñirse con el café. De modo que lo reemplazábamos de vez en cuando.
El último de los embudos está en un estado terrible. Ese tope anular que tiene se le ha roto y se ha desprendido. He intentado pegarlo pero no es fácil, de modo que lo he tenido que sujetar con un cordón de masilla ultra fuerte y así va tirando.
Me diréis:
¿Por que eres tan guarro, o tan rata, y no te compras uno nuevo?
¡Pues porque no lo venden en ningún sitio!
¿Cómo que no lo venden?
¡Pues no lo venden! ¡¡¡NO LO VEN DEN!!!
Lo que venden por todos los sitios son las cafeteras, que parecen radios góticas de gran standing, Nesespresso con la imagen simpatiquísima de George Clooney.
Ya se lo que buscan: sacarte la pasta al meterte en la chola que si te tomas un cafelito de esa cafetera pues eres el vivo retrato de George Clooney. Claro ¡como no te ves! Y no vas a ser tan gilipollas como para irte a tomar el café ante el espejo. Y en el caso, poco probable, de que vayas ¡seguro que te ves clavadito a George Clooney!
Total que no quiero cafeteras Nespresso porque veo que me van a sacar la pasta (y es que en el fondo soy un rata) y porque, como también soy un jodido carca, quiero perpetuar la costumbre de la melita.
Pero ¿qué misterio es este? Por qué ya no hay modo de encontrar los peculiares embudos ¡Pero sí hay filtros! Y hasta las anticuadas jarritas.
Es que hay unas cafeteras que usan esos filtros y esas jarritas. Que son eléctricas para calentar el agua que se pone en un depósito.
Diréis:
Y ¿por qué no te compras una de esas cafeteras?
Porque no quiero tener el mecanismo eléctrico de calentar el agua.
Pero si la tienes que calentar en cualquier caso.
Ya, pero es que esas cafeteras son cazurronas. Y antes de verme hecho un cazurro prefiero hacer como George Clooney y comprarme una Nespresso. Aunque no creáis que me rajo tan fácilmente y si no encuentro un embudo nuevo, ya remendaré este por los siglos de los siglos. Amén.

LA MELITA.
Pensaba yo que me había quedado seco. Porque se aproximaba el domingo, que es el día que me he marcado para hacer las entrega de este blog, y no tenía nada que ofrecer ¡Bueno! ¡Qué vamos a hacer! ¡No pasa nada! Voy a prepararme el desayuno. Tiro del caótico embudo de la melita, que está hecho un desastre, lleno de pegaduras y masillas y ¡se enciende la lucecilla! ¡Pero si tenía un tema pendiente! ¡El de la melita!
Efectivamente, desde hace algunos siglos somos melitadependientes. Antes usábamos las conocidas cafeteras italianas que sacan ese café tan fuerte y a las que a veces se me olvidaba ponerle agua y eran como una bomba. Nunca llegó a explotar ninguna pero si se le derritió la goma alguna vez. Pero un día vi aparecer por casa una melita ¿Qué es esto? Con la jarrita tan americana y tan frágil y tan propensa a rodar y a desintegrarse en el suelo en una infinidad de transparentes y amenazantes uñas.
Pronto prescindimos de la jarrita y pusimos el peculiar embudo directamente sobre la cafetera-termo en forma de huevo sobre unas bolillas a modo de trípode.
El peculiar embudo de plástico también tiene querencia por el suelo. Pero es más resistente. Admite pegaduras pero se pone un poco morroñoso al teñirse con el café. De modo que lo reemplazábamos de vez en cuando.
El último de los embudos está en un estado terrible. Ese tope anular que tiene se le ha roto y se ha desprendido. He intentado pegarlo pero no es fácil, de modo que lo he tenido que sujetar con un cordón de masilla ultra fuerte y así va tirando.
Me diréis:
¿Por que eres tan guarro, o tan rata, y no te compras uno nuevo?
¡Pues porque no lo venden en ningún sitio!
¿Cómo que no lo venden?
¡Pues no lo venden! ¡¡¡NO LO VEN DEN!!!
Lo que venden por todos los sitios son las cafeteras, que parecen radios góticas de gran standing, Nesespresso con la imagen simpatiquísima de George Clooney.
Ya se lo que buscan: sacarte la pasta al meterte en la chola que si te tomas un cafelito de esa cafetera pues eres el vivo retrato de George Clooney. Claro ¡como no te ves! Y no vas a ser tan gilipollas como para irte a tomar el café ante el espejo. Y en el caso, poco probable, de que vayas ¡seguro que te ves clavadito a George Clooney!
Total que no quiero cafeteras Nespresso porque veo que me van a sacar la pasta (y es que en el fondo soy un rata) y porque, como también soy un jodido carca, quiero perpetuar la costumbre de la melita.
Pero ¿qué misterio es este? Por qué ya no hay modo de encontrar los peculiares embudos ¡Pero sí hay filtros! Y hasta las anticuadas jarritas.
Es que hay unas cafeteras que usan esos filtros y esas jarritas. Que son eléctricas para calentar el agua que se pone en un depósito.
Diréis:
Y ¿por qué no te compras una de esas cafeteras?
Porque no quiero tener el mecanismo eléctrico de calentar el agua.
Pero si la tienes que calentar en cualquier caso.
Ya, pero es que esas cafeteras son cazurronas. Y antes de verme hecho un cazurro prefiero hacer como George Clooney y comprarme una Nespresso. Aunque no creáis que me rajo tan fácilmente y si no encuentro un embudo nuevo, ya remendaré este por los siglos de los siglos. Amén.
domingo, 10 de enero de 2010
La oculta realidad.
Este post nº 148 del Salterio se lo dedico a Carmen, que es reina de tulipanes.
Hace unos días me fui a que me hicieran un análisis de sangre rutinario y uno de los componentes de la fórmula leucocitaria, los eosinófilos, estaban por las nubes. Por lo que el médico de cabecera me mandó al hematólogo.
Como tal índice es un misterio me mandó hacer un montón de análisis y pruebas de las que salí victorioso. Y además resultó que en el nuevo análisis los eosinófilos se habían normalizado.
La primera prueba consistió en el referido análisis de sangre.
Como a veces me mareo cuando me sacan sangre, y he montado algún número importante, me tienen muy advertido que avise. Y yo ya siempre aviso. De modo que cuando aquel médico me invitó a sentarme ante la fatídica mesita, con el paño verde y la tira de goma elástica, le puse en antecedentes de mi incómoda tendencia.
Túmbese en esa camilla, me ordenó.
Flexione las rodillas y coloque los brazos junto y a lo largo del cuerpo.
Respire por la nariz lenta y profundamente.
Y a partir de ese momento pautó mi respiración con la frase:
Lento y profundo.
Lento y profundo.
Lento y profundo.
Lento y profundo.
Al ratillo se aproximó a mí con aguja tarrillos y otros arreos ordenándome:
Relájese.
Y continuó con su salmodia:
Lento y profundo.
Lento y profundo.
Lento y profundo.
Bordó la extracción y volvió a su mesa. Mientras ordenaba los tarrillos, lo deduzco por el tintinear de los cristales, seguía diciendo:
Lento y profundo.
Lento y profundo.
Lento y profundo.
Me mandó que me incorporara, y al responder con dudas a su pregunta de que cómo estaba me ordenó volver a la posición anterior mientras decía
Lento y profundo.
Lento y profundo.
Lento y profundo.
Ya me noté mejor y se lo dije. Pero me contestó:
“El médico soy yo. Respire lento y profundo”
Al ratito me ordenó levantarme y me sentía como una rosa. Quedando persuadido además de que cuando está uno circunstancialmente jodido, lo mejor es respirar por la nariz lenta y profundamente.
La siguiente prueba fue un poco escatológica, ya que los eosinófilos pueden delatar alergia o parasitos en el intestino. De modo que tuve que aportar la muestra correspondiente. Y cuando llevaba aquel tarro con una cierta aprensión no pude dejar de acordarme de Piero Manzoni. Y dado que soy artista, en realidad lo que deposité en aquel laboratorio fue una obra de arte.

LENTO Y PROFUNDO.
Hace unos días me fui a que me hicieran un análisis de sangre rutinario y uno de los componentes de la fórmula leucocitaria, los eosinófilos, estaban por las nubes. Por lo que el médico de cabecera me mandó al hematólogo.
Como tal índice es un misterio me mandó hacer un montón de análisis y pruebas de las que salí victorioso. Y además resultó que en el nuevo análisis los eosinófilos se habían normalizado.
La primera prueba consistió en el referido análisis de sangre.
Como a veces me mareo cuando me sacan sangre, y he montado algún número importante, me tienen muy advertido que avise. Y yo ya siempre aviso. De modo que cuando aquel médico me invitó a sentarme ante la fatídica mesita, con el paño verde y la tira de goma elástica, le puse en antecedentes de mi incómoda tendencia.
Túmbese en esa camilla, me ordenó.
Flexione las rodillas y coloque los brazos junto y a lo largo del cuerpo.
Respire por la nariz lenta y profundamente.
Y a partir de ese momento pautó mi respiración con la frase:
Lento y profundo.
Lento y profundo.
Lento y profundo.
Lento y profundo.
Al ratillo se aproximó a mí con aguja tarrillos y otros arreos ordenándome:
Relájese.
Y continuó con su salmodia:
Lento y profundo.
Lento y profundo.
Lento y profundo.
Bordó la extracción y volvió a su mesa. Mientras ordenaba los tarrillos, lo deduzco por el tintinear de los cristales, seguía diciendo:
Lento y profundo.
Lento y profundo.
Lento y profundo.
Me mandó que me incorporara, y al responder con dudas a su pregunta de que cómo estaba me ordenó volver a la posición anterior mientras decía
Lento y profundo.
Lento y profundo.
Lento y profundo.
Ya me noté mejor y se lo dije. Pero me contestó:
“El médico soy yo. Respire lento y profundo”
Al ratito me ordenó levantarme y me sentía como una rosa. Quedando persuadido además de que cuando está uno circunstancialmente jodido, lo mejor es respirar por la nariz lenta y profundamente.
La siguiente prueba fue un poco escatológica, ya que los eosinófilos pueden delatar alergia o parasitos en el intestino. De modo que tuve que aportar la muestra correspondiente. Y cuando llevaba aquel tarro con una cierta aprensión no pude dejar de acordarme de Piero Manzoni. Y dado que soy artista, en realidad lo que deposité en aquel laboratorio fue una obra de arte.
sábado, 2 de enero de 2010
El eco napolitano.
Este post nº 147 del Salterio se lo dedico a todos los amigos que tan sigilosamente siguen este blog y a los que lo hacen visiblemente, deseándoles mucha felicidad en el colofón de esta primera década del siglo XXI
VULCANISMO NAVIDEÑO.
VULCANISMO NAVIDEÑO.Como todos los años les preparo el belén a mis nietos. Básicamente es el mismo, con las figuras con que mi madre y mi primo Julio nos lo preparaban a mi hermana y a mí. Figuritas que tienen del orden de 65 años ¡pero no pasa el tiempo por ellas!
Como ya os he dicho hace unos años estuvimos en Nápoles por estas fechas y como es sabido esa ciudad es un hervidero de belenes. Salvo los majestuosos belenes reales, principescos y nobiliarios que están totalmente fuera de nuestro alcance, los belenes populares napolitanos han dejado su influencia en el nuestro. La diferencia principal entre los napolitanos y los españoles es que aquellos están en la falda de una colina, mientras que estos están en el llano. El de casa tiene una parte que es colina, por cuya ladera baja un río, cuyo manantial mueve un molino, que más bien parece noria. Y en parte es llano. Y en homenaje a Nápoles la loma de nuestro belén está rematada por el Vesubio. Esto que en principio es un guiño se ha convertido en un elemento principal.
Cada año hacemos pequeñas mejoras, o mejor dicho resolvemos deficiencias.
Estos años pasados nuestro río perdía agua que lo empapaba todo, destruía las figuras más finas que están moldeadas con barro sin cocer. Bueno, un desastre. Y el volcán fatal. En primer año puse el mecanismo de echar humo de los trenes de juguete ¡pero no funcionó! El año pasado me gasté una pasta en un mecanismo para sacar vapor de las fuentes de mesa y lo empapaba todo, acentuando en poder destructor del río.
Este año calafeteé debidamente el cauce del río ¡y no deja escapar ni una gota! Pero quedaba por resolver el tema del volcán ¡Y se me ocurrió la solución! Poner esos conos de incienso que producen bastante humo. No es incienso de Semana Santa que provocaría una confusión de fechas y celebraciones, sino de ese que más bien sirve para disimular el olor de los canutos. Sería preferible que oliera a azufre ¡tiene fácil solución pegándoles polvo de azufre, pero no es plan porque el olorcito del incienso ya resulta bastante insoportable!
Resolví el tema de la combustión poniendo como brasero una chapa de una botella de cava con su alambre correspondiente ¡No hizo falta! Porque llegó Nico con un volcán de juguete que tiene.
Lo que ocurre es que en el belén predomina el estilo realista y en volcán es de estilo constructivista.
Si parte del encanto de los belenes reside en la incoherencia en las escalas ¡Cómo no se van a tolerar las incoherencias en los estilos!
Y aprovecho que aún estamos en este barullo navideño para desearos Felices Fiestas y un Año Nuevo Feliz, pero todo entero, hasta que se consuma en la Noche Vieja del 210.
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