Salterio Online

Bienvenidos al blog de Tomás Garcia Asensio también conocido como Saltés. Los que me conocen sabrán de que va esto, y los que no, lo irán descubriendo...

viernes, 13 de marzo de 2026

Centauros y sirenas.

                                                                      


                                                              SIMBIONTES.

En mi modesta, el evolucionismo tiene tres pilares fundamentales:

Lamarck,  Darwin  y  Margulis

Forman un triángulo mágico.

Lamarck defendía que la evolución se producía por la voluntad de los seres vivos. por ejemplo, unos mamíferos cuadrúpedos se empeñaban en vivir en el agua, por lo que los descendientes de sus descendientes terminarían por tener en vez de patas aletas. Tal sería el caso de las ballenas.

Es un modo un poco bárbaro de decirlo, pero en el fondo es así.

Esta doctrina la consideran herética los darwinistas ortodoxos.

Darwin defendía que las alteraciones en la descendencia son fortuitas. Que la voluntad no pintaba nada.

Ergo el lamarckismo es pura heregía. Pero dicen que el propio Darwin era lamarquista. Rasgo que no defendió nunca, que se sepa.

Lynn Margulis defendió que si bien las alteraciones genéticas son fortuitas se evoluciona interesadamente mediante simbiosis. de modo que seres distintos se asocian para tener ventajas y que sus descendientes mantienen esa sociedad.

El caso emblemático es el de los líquenes, que son simbionte formado por hongo y alga.

¡Pero los líquenes no son los únicos seres simbióticos que existen!

Otro ser simbiótico muy característico es la carabela portuguesa.

Que parece una medusa ¡pero no lo es! Están compuestas por cuatro elementos: Uno es un voluminoso cuerpo flotante y velero. Otro es un largo látigo venenoso. Otro se encarga de la digestión. Y otro de la reproducción.

Y hay un largo etcétera de seres simbióticos.

Tan largo que nos alcanza a nosotros, los humanos.

Somos simbióticos con colonias de bacterias y también de arqueas, que nos ayudan a hacer la digestión y a muchas más cosa, como hacernos fuertes y vigorosos.

Estos mágicos socios nuestros abundan en nuestros excrementos.

De modo que de tales detritos se pueden extraer bacterias que se cultivan para transferir a humanos necesitados de fuerza y de vigor.

Podréis documentaros en el artículo que trae hoy El País titulado "La fuerza corporal nace de las bacterias de la tripas" cuyo autor es Carlos Arribas.

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