Salterio Online

Bienvenidos al blog de Tomás Garcia Asensio también conocido como Saltés. Los que me conocen sabrán de que va esto, y los que no, lo irán descubriendo...

domingo, 10 de abril de 2016

El timo de la banderita.


NEGAR LA EVIDENCIA.

¿Se puede negar la evidencia?

¡Claro!

Porque evidente no es sinónimo de verdadero. Con frecuencia lo es, pero a veces es falso. Ya que evidente es lo que parece indudablemente verdadero a primera vista, pero a veces es mentira. Por ejemplo, los magos, estilo Tamariz, están burlando continuamente lo evidente, porque contradice lo que parece verdadero y luego resulta ser falso.

Parece evidente que los catalanes tienen derecho a que Cataluña sea independiente de España, y por ello tienen derecho inalienable a realizar un referéndum que dilucide la cuestión.

No veo la veracidad de ese axioma.

En primer lugar porque donde se dice "catalanes" habría que decir "empadronados en Cataluña". Porque, por ejemplo, mi amiga Asunción, que es catalana de pura cepa, con sus dos apellidos catalanes, de familia catalana de muchas generaciones, y que habla catalán divinamente, como está empadronada en Madrid, no tendría vela en ese entierro. Mientras que, por ejemplo, un paquistaní que esté nacionalizado en España y empadronado en Cataluña sí que podrían intervenir con su voto en esa cuestión.

Por eso digo que no le veo la razón de ser al derecho a determinar por votación entre los empadronados en Cataluña el que ese territorio siga siendo una región española o se convierta en una república independiente. No veo que los empadronados en esa, o en otra, región sean los dueños, que puedan disponer libremente el destino de la región que habitan ignorando totalmente la voluntad de los ciudadanos del resto del país. Sobre todo cuando la ley fundamental de España establece que la soberanía de nuestro país reside en su pueblo, en sus habitantes, en todos ellos, y no en una parte.

Con eso no digo que no tenga que ser independiente. Pero la cosa no es tan fácil. Hay que recorrer caminos más tortuosos.

Y, desde luego, lo primero a dilucidar sería la legitimidad del pretendido referéndum. Y no darlo por legítimo de entrada.

Eso es un timo. Y los timos parecen verdaderos pero son mentiras. Mentiras interesadas del timador.



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