Me encontré con un vecino
octogenario como yo
¡Qué cabellera blanca tan venerable tienes!
me dijo
Y yo con esta calva tan propia para que aterricen las moscas
prosiguió.
Pues es una calva también muy venerable
le dije yo.
Luego intercambiamos información relativa a nuestros achaques...
y continuó diciendo
¡Con Franco vivíamos mejor!
lo pensé un instante y contesté
¡Pues claro!

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