Salterio Online

Bienvenidos al blog de Tomás Garcia Asensio también conocido como Saltés. Los que me conocen sabrán de que va esto, y los que no, lo irán descubriendo...

miércoles, 25 de marzo de 2015

¡Mucho charco es este!


A.

No me gusta ponerme patriota. Porque eso es de fachas,

Embelesarse uno con las cosas de España es cosa de fachas. Pero puede ocurrir, y ocurre, que con el agua sucia del baño se tira también al niño.

Me explico:

La gente que uno ve en España es como es. Y se puede comunicar uno con ella con suma facilidad. Yo no me pongo a enrollarme con la gente en el Metro, por pura timidez, pero podría, y me gustaría. Me entendería y la entendería. Una vez me senté en la parte anterior de un autobús que tenía ocho asientos, cuatro en cada lado. Según íbamos llegando nos íbamos colocando en la cuatro esquinas. Y una señora exclamó: "Parece que estamos peleados".

El caso es que hablar una misma lengua es disponer de una potencialidad en la comunicación tan grande o tan pequeña como sea la población que usa esa lengua. Y no solo afecta a la comunicación. Sino también al modo de pensar, porque el pensamiento es relativo al lenguaje. Y más aún, porque tiene un alcance ontológico o metafísico. Ya que SE ES DEBIDO A COMO SE HABLA, SE ESCUCHA Y SE PIENSA.

Y uno tiene la suerte de haber nacido en un sitio donde se habla una lengua de muy gran alcance. Y esa "potencialidad" se hace "acto" si mediante internet se pone a escuchar emisoras de radio de países de habla hispana.

Cuando estoy pintando tengo que estar oyendo algo, bien sea música o la radio. Y habitualmente escucho "Radio Isla" de Puerto Rico. Y estoy enteradísimo de que a los boricuas les jode pagar el IVA, y las "fotomultas". Y que en los cuarteles de la guardia de La Fortaleza se coló Cupido ¡Me entero de todo, de si llueve o de si escampa en mi querida Perla del Sur! por ejemplo.

¿Cómo llamar a eso que aglutina a tanta gente con la misma manera de hablar, de pensar y de sentir? ¿Cultura hispánica? ¡Queda facha! Ya no se dice Hispanoamérica. Se dice Latinoamérica. Con lo que se entiende lo mismo. No estoy yo por reverdecer viejos laureles. Ni por sintonizar con revanchismos enemigos. Ni por nada del pasado. Estoy por lo de hoy, por lo que pasa, por lo que está pasando ahora. Y está pasando que se escucha una emisora de Puerto Rico  y para el caso es como si se escuchara una emisora de España. Igual si es de México, o de Argentina, como hice ayer, y seguiré probando.

Claro que no es igual, idéntico, en todos sitios, como no es lo mismo escuchar Radio Sevilla que Radio Madrid. Sé que dijeron lo mismo dos personajes, el embajador Alfaro y Don Juan, el padre del rey Juan Carlos, que quien no haya estado en la América de  habla hispana, no sabe lo que es España. En mi opinión es así. O sea ¿que tantos millones de españoles que no han cruzado el charco no saben lo que es España? ¡pues así es! O sea, o viajas o vives en la inopia.

Para evitar herir susceptibilidades no digamos Hispanidad, ni cursiladas semejantes. Digamos "A".

"A" es el ente compuesto de gente que habla, piensa y siente en español. Las razones históricas no vienen al caso. Ni los amores, ni los reproches ¡ni nada! Nos une el simple hecho de hablar, pensar y sentir en español.


Ahora nuestra "madre patria" es La Unión Europea. La Torre de Babel ¡qué desastre!  Un montón de compatriotas a los que ni entiendo ni me entienden. Puedo poner, por ejemplo, Radio Luxemburgo,  Ya lo sé. Pero ¡de qué me serviría!


jueves, 19 de marzo de 2015

El monstruo benévolo.


LAS GUANABANAS.

No hay que engañarse. Las mejores frutas del mundo no son las tropicales, sino las de las franjas templadas de la Tierra, Estamos los españoles en una de ellas. Donde se cría el grupo de las rosáceas: las manzanas, las peras, los melocotones, los albaricoques, las ciruelas, las cerezas. Si además son propias de estas zonas las naranjas y otros cítricos, las uvas, y cucurbitáceas como las sandías y los melones ¡para qué más!

Pero es que las tropicales son mucho más llamativas, porque parecen arrancadas de cuadros de Rouseau el Aduanero: las piñas, los cocos, los mangos, los aguacates, las carambolas, las parchas, los cajuiles, las quenepas, los mameyes, las papayas y además los cítricos como las chinas, que son las naranjas, pero que no están tan limpitas y anaranjadas como aquí, sino cubiertas de mohos y levaduras que le dan un colorido entre verdoso, marrón y anaranjado, las toronjas y las cidras, que se usan para hacer confituras y tienen perfil de ocho. Y en Haití hay unas muy curiosas con forma de peras ¡y por si fuera poco los plátanos!

Claro que decir plátanos es como no decir nada. Porque en Puerto Rico, que es lo que conozco por vivido, la nómina de bananas es interminable. Lo que aquí llamamos plátanos se corresponden con los guineos de allí. A los que hay que sumar los guineos niño, que como su nombre indica son pequeñitos, los santa cruz, que son, más o menos, como los canarios, los manzanos, con sabor o aroma a manzana. Y otros muy ordinarios: los mafafos, que son amoratados y bastos, por lo que también se les llama rompepecho o rompeculo. Se usan para cocinar y rellenar pasteles, que en otros sitios les llaman tamales. Consiste en una pasta envuelta en hoja de plátano y luego hervida. Cuentan que a un curita español le invitaros a comer este manjar ¿Le ha gustado padre? ¡Muy ricos! aunque la lechuguita un poco dura, dijo. Por último los plátanos macho, que se encuentran en Madrid con toda facilidad, son enormes y siempre se consumen cocinados, bien sea verdes, cortados en rodajas, fritos someramente, luego aplastados para después volverlos a freír al punto dorado, eso son los tostones. O bien maduros y también fritos, resultando un postre dulce muy agradable.

Si a la fruta le añadimos las viandas, que son tubérculos como las papas ¡nada de patatas! tenemos una nomenclatura que es pura poesía: Ñame, yuca, yautía, malanga. Otras son frutos de árboles como el mapén y el panapén, que uno de ellos creo que es el famoso árbol del pan, y el otro da castañas ¡Nicolás Guillen en el mercado!

Hay muchos más. Con un poco de suerte mi amadísimo discípulo o mi tocayo de Cáguas corregirán  y ampliarán el repertorio.

Pero de toda ese frutero tropical lo que más me impresionó fueron las guanábanas ¡que ya pueden verse en Madrid.

Parecen chirimoyas grandísimas con aspecto temible, porque están cubiertas de amenazantes púas en forma de ganchos ¡dan miedo! Pero nada más lejos de la realidad, porque son blanditas y no pinchan. Por dentro también parecen chirimoyas, con una pulpa blanquecina y con pipas negras como cuentas de un collar. No son tan dulces como las chirimoyas, y con ellas se hace un refresco que parece leche y se llama carato. Dicen que son medicinales y combaten nada menos que el cáncer. Frente a nuestro patio en Villa Grillasca, que ya os conté, una vecina tenía un palo de guanábana, que lo recuerdo a menudo.


Dicen que hay que cogerlas del árbol cuando aún están verdes, porque cuando maduran se caen impulsadas por el considerable peso debido a su gran tamaño, y que se espachurran en el suelo. Por eso hay un dicho en Borinquén para describir a los que tropiezan y caen fatalmente: "¡Cayó como una guanábana!"


domingo, 15 de marzo de 2015

Alegre velorio.


SECRETO EQUILIBRIO .

Me contó mi amigo Pedro que estuvo en un velorio de nivel, el difunto era un médico, en Santo Domingo. Que aquello era un relajo de café, copas, chistes, cuentos y risas. Y que alguien contó una historia preciosa, que es la siguiente:

Un hombre le contaba a su compadre lo desesperado que estaba.

Pero ¿qué te pasa compadre?

¡Horrible, es horrible compadre!

Pero ¿qué te pasa?

Recuerda que se murieron nuestros compadres y la niña quedó huérfana, y que la recogimos en casa como a una hija. Una hermana para nuestro hijo.

Sí y ¿qué?

¡Que se quieren casar!

¡Pues muy bien compadre! ¿Dónde está el problema?

¡Pues que yo estuve liado con la comadre y esa niña es hija mía!

¿Y por eso estás tan preocupado? ¡No pasa nada compadre! ¡Deja a los chicos que sean felices!

¡Que son hermanos y se quieren casar!

No compadre. Tranquilízate. Mientras tú estabas enredado con tu comadre yo estaba liado con tu mujer. Ese chico no es tu hijo ¡Es hijo mío!

No me contó Pedro la reacción de aquel hombre tan compungido. Pero estoy seguro que fuera la que fuera su alma entraría en caja.


viernes, 13 de marzo de 2015

Elevada sobremesa.

MISTICISMO ESFÉRICO.

Hacía tiempo que no cenábamos un botillo en casa de nuestro amigo Amancio. Y allí quedamos el maestro, Agapo, Maribel, mi chica y yo. Tras la contundente ingesta sacó el maestro una de sus guitarras y estuvo cantando parte de lo que ha compuesto con motivo del centenario del nacimiento de Santa Teresa. Contó que San Juan de la Cruz sacaba su parte femenina, su alma, que entregaba, enamorada, a Dios. Y que Santa Teresa, toda ella femenina, se entregaba al varón prodigioso que es Jesús Crucificado.

A propósito de todo ello dije que soy muy aficionado al tema del misticismo. Y aunque estoy poco versado en ello, la idea que tengo del misticismo nada tiene que ver con los arrobos amorosos de Santa Teresa y de San Juan. De hecho, a trancas y barrancas me estaba leyendo un libro donde se detalla bastante bien las doctrinas de Ibn Arabí, y dejé esa lectura porque empezaba con la misma matraca amorosa-divina.

Para mí el misticismo es otra cosa. Es la sublimación de la metafísica.

Y para mí la metafísica es todo lo relativo al verbo ser. O sea que cuando se emplea el verbo ser, en cualquiera de los modos que su conjugación ofrece, se está haciendo metafísica.

Ya en el instituto hablaba Don Jacinto del "ser en cuanto ser" sin importar lo que las cosas son.

Parece un galimatías, pero la cosa es fácil. De lo que se trata es de distinguir lo que es de lo que no es.

Pienso que podríamos representar el mundo en una esfera. Y los puntos de esta esfera son los diversos fenómenos, que están más o menos alejados entre sí.

Si consideramos a esa esfera compuesta de esferas concéntricas, la más interna de todas sería un punto. El centro unido por radios con todos los puntos superficiales.

En la esfera externa los puntos correspondientes a los diversos fenómenos pueden estar muy alejados unos de otros. Cuanto más cerca del centro estén las esferas, más cerca estarán los puntos determinados en esa esfera por los radios, que representan el modo de ser de cada cosa.

En el centro todos los modos de ser de todas las cosas se confunden. Las distinciones desaparecen. Lo único que importa es el ser. Que se es.

Ahí se puede colocar a Dios si se quiere. Pero hay místicos sufíes que defienden que en ese centro no está Dios, sino un ser innombrable que carece de cualidades. Al que no hay que adorar ni rezar ¡porque no se ocupa de nada! Ni, desde luego, de otorgar favores divinos. Y que Dios estaría en una estera minúscula, cerca del centro, pero que no es el centro. Sería la primera de las fenomenologías.

En este punto se levantó indignado e iracundo mi amigo Agapo diciendo, más o menos ¡Vaya un coñazo que nos ha marcado Tomatito! 

Y se levantó la sesión.


domingo, 8 de marzo de 2015

Entre lo posible y lo real.


EL VEGETAL HUMANO.

Parece que actualmente no hay más que una especie de humanos, el homo sapiens. Pero ha habido muchas más, el neandertal, el homo habilis, el homo erectus, derivados todos del australopitecus, y este de algún ancestro simio. Pero, vamos, todos monos.

¿Es inconcebible un humano que no sea simio, que sea cánido, felino o que sea ave?

¿Qué es lo característico de un humano?

Que sea inteligente. Que hable. Y que sea bípedo.

No parece que el ser bípedo sea condición sine qua non, pero el caso es que los humanos lo son. Que hable parece indispensable.

Hasta aquí ya tenemos alguno candidatos, los loros y los cuervos.

Dicen que los loros, y los cuervos parlanchines, hablan, pero no piensan, que repiten simplemente lo que oyen. ¡Eso habría que explicarlo un poco más!

Parece claro que el pensamiento abstracto está ligado al lenguaje. En tal caso ¿es inconcebible que haya animales que hablen y piensen, pero que al no entender su lenguaje nosotros no lo sepamos, y creamos que no existen?

Es algo evidentemente posible. Pero porque sea posible no se puede afirmar. Pero tampoco se puede negar. Tan solo se puede negar lo imposible ¡y no siempre! (veánese los credos religiosos).

Pero saber, lo que se llama saber, no lo sabemos. Aunque el tema de la inteligencia animal tiene muchos defensores. Y la afectividad animal ¡muchos más!

Si el ser mono no es condición indispensable, entre las aves puede haber buenos candidatos a humanos, porque son bípedas, algunas hablan y son listas. No sabemos si son bastante listas. En tal caso sería una cuestión de grado. Entre los papagayos ¡ya me extrañaría que no hubiera humanos! Lo que ocurre es que no sabemos si lo son. Y el no saberlo puede deberse a que no son bastante listos ¡o a que lo son demasiado! Y puede que no quieran que lo sepamos, para no correr el riesgo de extinción que ha pesado sobre los otros humanos que no pertenecían a la especie sapiens.

Pero vamos a dar un salto ¿Podrían existir humano vegetales? ¿Son concebibles, al menos?

Pues yo creo que sí. Veamos:

El primer obstáculo deriva de que todos los vegetales son sésiles.

Pero el ser sésil no es una cualidad exclusiva de los vegetales ¡Hay un montón de animales sésiles! Que parecen plantas, pero son animales. Supongo que originalmente todos los animales fueran sésiles. Posiblemente el que un ser vivo sea sésil no sería la excepción, sino la regla. Son sésiles los espongiarios, los celentéreos, por ejemplo las anémonas marinas,  las ascidias, equinodermos como los lirios marinos, y muchos más. La movilidad animal, como la vegetal, está ligada a la fecundación, primero, y a la colonización después.

En los vegetales el polen se mueve muchísimo, puede viajar centenares de kilómetros. Y la semillas, que son plantas acabadas dispuesta a arraigarse en sitios lejanos.

En los celentéreos el adulto es sésil, y en la fase infantil es ambulante, son las medusas. Que viajan y se instalan en parajes remotos.

En el caso de los humanos ocurre lo mismo, procedemos de un antecesor sésil que es la ascidia, que vive en colonias, como racimos de uvas o formando estrellas, sujetas al fondo marino. La larva de las ascidias es bicho parecido a un pez, pero que no lo es. Se llama anfioxo, porque tiene dos picos en los extremos de su cuerpo. Esa larva maduró sexualmente siendo niña y evolucionó su estirpe hasta llegar a vertebrado. Y el final ya lo sabemos.

Con vegetales tales cosas no se saben que hayan ocurrido. Pero ¿quién nos dice que no vayan a ocurrir? Que una semilla se desarrolle en planta adulta, y que no arraigue, sino que se ponga a circular por ahí. No tiene patas, pero las puede conseguir, como las conseguimos nosotros. Nuestros ancestros eran peces sin extremidades y se las apañaron para hacerse primero de aletas y luego de patas, como aletas transformadas.

Me acabo de leer un libro que os recomiendo vivamente que se titula "Sensibilidad e inteligencia de las plantas" de Stéfano Mancuso y Alexandra Viola, de Galaxia Gutemberg. En este libro cuentan que las plantas ven, oyen, huelen, gustan y tocan, a pesar de carecer de ojos, de orejas, de nariz, de lengua y de dedos. Y piensan sin tener cerebro, o a lo mejor cientos de cerebros cada una de ellas. Carecen de órganos específicos, pero ejercen las funciones difusamente ¡pero las ejercen! Toman decisiones, se comunican entre sus diversas partes, con las demás plantas, con los animales y con nosotros los humanos. Nos dan de comer ¡y nos llevan al huerto!

Dicen en ese libro que una planta se parece a una colonia. Se manejan de modo análogo a un banco de peces o a una bandada de pájaros.

Nosotros somos distintos. Además de ambulantes somos portátiles. La capacidad sensorial se concreta en los sentidos. Por ejemplo, tenemos dos ojos. Si perdemos uno ¡nos quedamos tuertos! que no es poco. Pero aún nos queda otro ¡que si lo perdemos la hemos jodido! Y con los otros sentidos parecido.

Un vegetal humano tendría que pasar por dos fases: La primera vegetal-ambulante-portátil, equivalente a animal ambulante. Y la segunda además de vegetal-ambulante-portátil tiene que ser inteligente (es un decir que hay cada humano que se te caen los palos del sombrajo)

Y ¿cómo sería?

Pues no sé, como Pinocho, de madera, supongo.

¿Por qué no habrá vegetales humanos?


Pues seguramente porque no les hace ni puta falta! Si ahora suponen el 97% de la biomasa ¿para qué meterse en líos?




viernes, 27 de febrero de 2015

Ontología secreta.


HISTORIA DE LA ESPAÑA ISLÁMICA.

Me acabo de leer "Historia de la España islámica" del escocés W Montgomery Watt. Un libro pequeño de 250 páginas de Alianza que me ha encantado.

A mí lo de Al Ándalus es un tema que me fascina. Cuando visité la Colección Gulbenkian en Lisboa me quedé impresionado con las joyas musulmanas que esa colección alberga, como las cerámicas, el cristal, las encuadernaciones y las alfombras, procedentes de muchos países musulmanes. 

Las alfombras, pongo por caso, están vinculadas a países, y no tienen que ver las de uno con las de otro, ni las de una región con las de otra de un mismo país, ni las de épocas distintas. Pero aunque la cultura antigua de un país tenga poco que ver con la moderna, el país por lo menos se mantiene ¡pero no es el caso de Al Ándalus, que es un país que ya no existe! y en Gulbenkian hay alfombras, con su peculiar estilo, de un país inexistente. Si a eso le añadimos que ese país ocupaba un territorio que hoy ocupa el mío, comprenderéis que alucine.

¿Ha desaparecido totalmente Al Ándalus? No es seguro. Lo que ha desaparecido sin duda es el nombre. Pero seguramente perdura camuflado en el Magreb. Y no solo eso, puede que también en la Península Ibérica, en lo que ahora es España y Portugal.

Pero para saber si hay al-andaluces en España hay que poder reconocerlos, porque puede que esté lleno este país, pero que sean irreconocibles al no saber cómo son. Porque de haberlos, ni ellos mismos lo sabrían. Es algo así como los marcianos ¿hay marcianos? No como los de la guerra de los mundos, sino bacterias marcianas , o semejantes. Para saber si hay no basta con que haya, además hay que poder reconocerlos.  Y eso solo es posible si se sabe cómo podrían ser, o como modificarían el ambiente. En tal caso se podrían identificar ¡Puede que hasta a simple vista! Una posibilidad es el color rojo de ese planeta. Si es que la fijación en ese terreno de óxido de hierro se debe a un agente biológico. Puede que ocurra como en la tierra. Que montañas tremendas como los Picos de Europa y todas las montañas calizas tengan su origen en depósitos calcáreos debidos a la acción de microorganismos en los fondos marinos, que más tarde fueron elevados por la orogenia.

"Quien tuvo retuvo..." Dicen que hasta hace tan solo 10.000 años lo que hoy es el desierto del Sahara no era un desierto, sino una sabana, con mucha agua ¿y dónde está esa agua? ¡Pues allí mismo! debajo de la arena. Y se puede sacar y se saca. Dicen que en Libia llevaron con tubería el agua fósil del desierto a la costa mediterránea para regar los cultivos. En Egipto venden agua fósil embotellada ¡que he bebido! Si damos crédito a lo que ponía en la etiqueta de la botella.

En la Península Ibérica estuvieron demasiado tiempo los moros como para que no haya quedado ninguna traza en su descendencia. No estuvieron 8 siglos, como se dice. Sería así si se cuenta los más de dos siglos que permanecieron tan solo en el Reino de Granada cuando el resto de la península ya era cristiana. Verdaderamente Al Ándalus era un territorio considerable desde el 711 en que comenzó a implantarse la civilización musulmana hasta que en 1.248 Fernando III de Castilla conquistó Sevilla.

Muchos españoles musulmanes expulsados de España  marcharon al Magreb. Territorio unido a España durante bastante tiempo de la historia de Al Ándalus ¡eran exiliados españoles!

Cuando se dice que echaron de España a musulmanes y judíos se oculta lo más terrible de todo. Porque no eran extranjeros que se habían colado ¡no! eran españoles de religión musulmana o judía. Pero ante todo y sobre todo, eran españoles. Por lo que la putada es muchísimo mayor.

Y muchos musulmanes españoles evitaron el exilio "convirtiéndose de boquiilla". Y muchos españoles actuales son sus descendientes, y a lo mejor ni lo saben. Y puede que mantengan costumbres y modos de ser y de pensar más morunos de lo que podamos sospechar.


Por eso, ese prolongado episodio de la historia de nuestro país tendríamos que contemplarlo con más simpatía. Y muchos de nuestros grandes personajes se ignoran completamente. Y eso supone un empobrecimiento de nuestra historia y de nuestra cultura que dice bien poco de nosotros.




sábado, 21 de febrero de 2015

Recuerdos del paraíso.


EL MISTERIO DESVELADO.

Hace unos días nos invitaron a cenar Carmen y Enrique, y también invitaron a Mª Victoria y Paco y anduvimos repasando tiempos remotos. Salió a relucir ¡cómo no! Puerto Rico, donde vivimos mi chica, nuestra hija Isa y yo felicísimamente del 70 al 73. También salió a relucir nuestro casero Fredy en Villagrillasca.

Fredy es un hombre interesantísimo del que algún día contaré algo más. Es arquitecto pero no ejercía como tal en aquella época, porque estaba ocupado a tiempo completo en una industria de mármoles funerarios que tenía en Ponce, donde vivíamos. Hacía lápidas y tenía un stock de figuras en mármol blanco de ángeles de tamaño natural que eran una belleza. Las había comprado en Italia. Y en nuestro viaje a la Toscana, hace unos años, entramos de refilón en un cementerio y vimos estatuas de ese porte.

El caso es que Fredy es un hombre que, como yo, valora la gente en su estado natural y no la encopetada que va por ahí mirando a todo el mundo por encima del hombro. Había vivido en la casa que puso en alquiler cuando se fue a vivir a otra más aristocrática y más conforme con su posición social adinerada. En esa antigua casa suya vivimos nosotros.

La casa en cuestión propiamente era una especie de dado de hormigón diseñada para resistir huracanes. El techo era una gruesa placa de hormigón que pensé que estaría ardiendo, calentado como estaba por el sol tropical en su cara exterior. Un día me subí en una mesa para comprobar ¡y efectivamente ardía! Eso no constituía ningún problema, porque en la casa entrábamos solo para dormir, cocinar y poco más. La vida la hacíamos en el patio ajardinado que la rodeaba que además tenía una hamaca donde solía tumbarme para leer o sestear. Colindaba este patio con los tres de las casas vecinas.

Tenía ese patio o jardín un mobiliario de hormigón compuesto por una mesa fija al suelo y cuatro banquetas, casi fijas y una flora interesante con yucas de agudas púas que María, nuestra predecesora en aquella casa, había cortado inmisericordemente como quien corta las uñas por las falanges. Tenía también una misteriosa planta suculenta que echaba unas flores en forma de estrellas perfectas, como las de mar. Una planta de navidad que era un pequeño árbol frecuentemente florido, y muchas más que nosotros incrementamos sensiblemente con nuestras capturas por las montañas, como bromélias, orquídeas enanas y amor de hombre que colocábamos en recipientes hechos con corteza de palma helecho y vainas de las flores y frutos de las palmas reales.

De toda aquella flora destacaba un mangó, en otros sitios llamado mango. Ese palo de mangó, no estaba propiamente en nuestro patio sino en el de Doña Pilar, nuestra vecina ya viuda. Mujer enérgica, entrada en años que pronosticaba en mí un mal carácter circunstancial, aunque nunca me vio cabreado, que tampoco me cabreo tanto. Y es que encontraba mí un carácter alegre y vivaz, y le recordaba el de su difunto marido, que a veces debió enfogonarsearse -como dicen allí- de lo lindo, pero no le guardaba por eso ningún rencor. El caso es que nos llevábamos muy bien.

Aquel mangó no sé si le daba fruto a su dueña, pero a nosotros nos inundaba. Aunque casi no los comíamos porque eran de los de hebra y sabor a gasolina. Además esa pelambrera tan abundante en la pipa se metía entre los incisivos y costaba un rato librarse de ella. Pero en cambio era la delicia de nuestros amigos, porque a esa fruta tan bravía le encontraban el verdadero sabor. Mejor que las mangas y los mangós cubanos que son como melocotones grandes dulces y suaves, que más bien parecen tocino de cielo. Y es que debido a su crudeza casi nadie cultivaba los de hebra ¡y eran muy escasos!

Fredy y su esposa venían por casa de vez en cuando. Saludaban efusivamente a doña Pilar y a otros vecinos, y encontraban ese barrio popular acogedor y cálido, y no el aristocrático que habitaban, llamado La Alhambra. Porque ¡nobleza obliga! y el peso de la púrpura puede llegar a ser muy ingrato para la gente sensible.

Un día nos invitaron a su casa de La Alhambra, y pasamos la tarde con su mujer y con él. Estuvieron muy amables ¡y nos deleitó tocando el piano! Tocó un bolero cuya música he recordado durante casi medio siglo ¡pero olvidé el nombre! y por supuesto la letra.

En la cena con nuestros amigos, a la que me referí al principio, traté de recordar, una vez más, el título de ese bolero, pero, también una vez más, inútilmente. Me dijo Enrique que tenía un programa que tarareando una música la reconoce ¡pues no!

A la mañana siguiente me puse a desvelar una vez más ese misterio, y conseguí recordar un par de palabras. Busqué en Google y ¡eureka!


Se trata de "Desvelo de amor" de Rafael Hernández. El genial autor puertorriqueño de "piel canela". Lo podéis oír si queréis, pero difícilmente tendrá para vosotros la resonancia que tiene para mí.


Fe de erratas. Me indica mi tocayo G. Muñiz que el autor de "Piel canela" no es Rafael Hernaández sino el también puertorriqueño Bobby Capó, seudónimo de Roberto Rodríguez Capó.