Salterio Online

Bienvenidos al blog de Tomás Garcia Asensio también conocido como Saltés. Los que me conocen sabrán de que va esto, y los que no, lo irán descubriendo...

miércoles, 12 de junio de 2019

¡En la próxima te pillo!



EL SISTEMA JUDICIAL.

El sistema judicial es muy curioso, por varias razones.

Una que se juzgan delitos cometidos.

O sea, que siempre se llega tarde como los bomberos. No cabe la prevención. Y el que hubiera resultado perjudicado pues perjudicado se queda. Y el perjudicador encantado.

¡No lo discuto! No van a empapelar a uno por algo que no ha hecho. Pero no se puede negar que la prevención se hace difícil.

Otra, que si no pillan al delincuente con las manos en la masa es difícil que lo condenen. Lo de las pruebas y los indicios es poco seguro. Porque puede que los delincuentes no dejen rastro, o el rastro que dejen sea inapreciable. O que la poli no sea tan lista. O que sea "demasiado lista" y paguen justos por pecadores.

Otra, que el legislador legisle de tal modo que prevea imaginando delitos inéditos. De modo que si se llegan a cometer alguna vez ya estén previamente tipificados. En tal caso si el delincuente es prodigiosamente original su delito quedará impune ¡Porque no estaría prevista la culpa ni en castigo correspondiente! Y sería imposible aplicar jurisprudencia alguna, porque no la habría.

Consecuentemente si se legisla, como parece que se hace, tipificando delitos cometidos por lo menos una vez, el corolario es que la primera vez que se cometa quedará impune.

Obviamente no estoy hablando del sexo de los ángeles, porque si nos referimos al "procés" parece que efectivamente no hubo violencia comme il faut para el delito del que se le acusa a los inculpados pueda tipificarse de rebelión ni de sedición, sino de mera desobediencia.

Y como se supone que la desobediencia es peccata minuta pues el castigo también es minuto.

¡Y como a ningún legislador se le había ocurrido hasta ahora que con la mera desobediencia se puede formar un cristo del copete pues se van a ir los inculpados de rositas! ¿O no?

¡O lo condenarían indebidamente! Que sería aún peor.

El consuelo es que los legisladores se pondrán las pilas.

¡Y en la próxima te pillo!



martes, 11 de junio de 2019

Pintar como querer.


CARPINTERO-PINTOR.

Mi hija Isabel ha diseñado un mueble para su casa que el carpintero ha realizado y le ha llevado a casa.

Ha entrado en el estar de la casa para dejar el mueble, ha mirado a la pared y ha dicho:

"Un cuadro como ese lo tengo yo".

Una foto de dicho cuadro, del que soy autor, que en realidad está compuesto de cuatro piezas, es esta:




Entonces mi hija recordó que en una ocasión anterior se había fijado en el cuadro, dijo que le gustó, le hizo una foto y también dijo que le diría a su padre, al que le gusta pintar, que le pintara uno igual.
Por lo visto se lo pintó y quedó a su gusto.

A mí me parece divinamente.

Que uno vea un cuadro, se documente y pinte otro igual para uso propio me parece bien.

¡Eso es la cultura!

Que uno ve en su medio cultural algo, hace su versión y lo disfruta, ya digo ¡Eso es la cultura!

Yo no he visto el cuadro en cuestión. Seguro que no es idéntico para su destinatario está conforme con el cuadro y le gusta ¡Qué más se puede pedir!

Por supuesto que está bien que haya mecanismos protectores de los derechos de autor ¡Pero no hasta el extremo de prohibir que uno haga, o le encargue a su padre, una versión de un cuadro que ha visto para ponerlo en su casa!

Con frecuencia se habla de "falsificación".

Se habla, por ejemplo, de bolsos falsificados.

¡Cómo va a ser!

¿No se puede meter cosas dentro?

¿Se caen?

¿Falla el cierre?

¿Falla el asa?

El logo no es legítimo.

Pero no está falsificado.

¡Estará falseado! Que es otra cosa.

Se puede falsificar el dinero, los billetes de banco, que son documentos oficiales que garantizan el valor transaccional de las cosas. O los pasaportes. O los documentos de identidad.

¡Pero los bolsos?

No hombre no ¡los bolsos no!

Ni la mayonesa que hace uno en casa en su batidora con huevos, aceite, zumo de limón y una pizca de sal.

Uno aprende cosas y las hace y no por eso es un falsificador.

¡No hay que pasarse con tanto celo!




lunes, 10 de junio de 2019

De colores...


RACISTA.

Creo que me repito...

pero me declaro racista.

Racista de XOV.

Porque al contrario de VOX

¡prefiero los negros!

Bueno, no exactamente.

No prefiero a los negros

¡Porque no hay negros!

Primero porque los llamados negros no son negros.

Son frecuentemente de color chocolate.

Eso no es negro, eso es marrón.

Y los muy oscuros tampoco son negros sino de un marrón azulado.

¡Y sé lo que digo!

Porque soy doctor en color.

Bueno, no exactamente ¡pero casi! porque mi tesis versa sobre colores.

En Santo Domingo los hay marrones con un matiz verdoso...

Y los blancos tampoco son blancos.

Como los "clombs" de los circos, que tienen pintada la cara de blanco.

Y los amarillos, los chinos y los japos ¡no son amarillos para nada!

O sea que lo del cromatismo racial es un timo ¡Una fantasía!

Y andan ahí los fachas tocando las pelotas con sus masturbaciones mentales.

Para hablar de razas hay que documentarse. Por lo menos un poco.

Yo me he leído un par de veces el libro "Las razas humanas" de Marquer de Alianza Editorial.

Entre vez y vez pasaron a lo mejor veinte años, pero quería refrescar la memoria.

Allí pone que hay razas antiguas, como la australiana y otras muy modernas como la de los negros de África. Lo cual es mucho decir, porque hay muchas clases de "negros" africanos, pero ¡vaya!

Y lo más moderno, como regla general ¡es mejor!

¿O no?

A eso me refiero.

O sea, que los prejuicios estorban mucho. Porque crean problemas y además impiden solucionar problemas creados por ese o por otros medios.

En nuestro país, por ejemplo, hay un problema demográfico importante que se podría resolver fácilmente dando paso a muchos de los tratan de entrar a las bravas.

Si la solución fuera dejar pasar a todo el mundo ¡pues que supriman las fronteras! Y se llenarían las calles de desocupados...

No creo que esa sea la solución. Como tampoco creo que sea el hermetismo imperante.

Lo suyo sería un programa activo y visible de captación de nuevos compatriotas...

¡Muchos! Porque hacen falta muchos.

Aunque no solo sea por ellos...¡Que sea por nosotros!

¡Que nos estamos quedando secos!



domingo, 9 de junio de 2019

Sombras nada más.



UN MUNDO DE CIEGOS.

El nuestro es un mundo de ciegos.

Un mundo para ciegos.

Un mundo donde los ciegos están cómodos.

Porque con un bastón, o un perro, o un lazarillo se apañan.

Y con el brille. O con el libro leído.


¿Cuál es el problema de los ciegos?

Que no perciben los estímulos visuales.

Carecen de uno de los cinco sentidos que tenemos.

Donde otros seres tienen más.

Los hay que sienten los campos eléctrico, o los magnéticos. Nosotros no.

Y dice Mancuso, neurólogo vegetal, que las plantas disponen de nuestros cinco sentido ¡y diez más!

Verdaderamente los humanos usamos principalmente  tan solo dos de los cinco sentidos de los que disponemos.

El oído y la vista.

Usamos muy poco el olfato. En comparación con otros seres, como los perros.

Poco el gusto.

Poco el tacto.

No digo que nada, pero poco.

El oído lo usamos casi exclusivamente para oír mensajes.

Lo que nos dicen lo que nos hablan.

Bien realmente o por la radio, o por la tele.

También usamos la vista para descifrar mensajes escritos.

¡A los humanos lo que más nos va son los mensajes!

También los indicios,

pero mucho menos.

Y los indicios llega principalmente por la vista.

Y como los ciegos carecen de vista pues se pierden la mayoría de los indicios, y se andan tropezando por ahí!

Pero no se pierden los mensajes.

Que si son orales los pillan directamente.

Y si son visuales tienen que tener auxilio

¡Pero se apañan!

¡Siempre tienen un vidente a mano!

Y digo que el nuestro es un mundo de ciegos

porque los indicios nos sirven tan solo para salir del paso

¡Nos guiamos principalmente por los mensajes!

Como los ciegos.

No nos guiamos por las experiencias

¡Sino por lo que nos dicen!

los interlocutores ¡y los Grandes Hermanos!

del que nuestro mundo está cuajado.

Y nuestra vista "es oral".

Es la que usamos para leer.

Incluso las experiencias están verbalizadas. Conceptualizadas.

Lo que vemos lo traducimos a palabras, a conceptos.

Pensamos conceptos, palabras.

Y nuestros pensamientos guían nuestros actos.

Guían nuestra existencia.

Ya digo:

Vivimos como ciegos.

¿No puede ser de otro modo?

Sí que puede ser.

Por ejemplo:

Si hacemos un dibujo del natural vemos luces y sombras. Delgadeces y grosuras. Horizontalidades, verticalidades y oblicuidades, Arriba, abajo, derecha, izquierda, delante y detrás. Etc.

Y lo ponemos en el papel ¡como podemos!

En todo eso no hay conceptos.

Hay que vérsela con la realidad

Con la realidad que podemos ver

Y ahí lo ciegos no tienen nada que hacer.

Pero el caso es que ¡ni los ciegos ni los videntes se las ven con la realidad!

Todos nos las vemos con los mensajes que describen la la realidad ¡no con la realidad!

La vida no se vive ¡nos la cuentan!

Y la contamos, nos la contamos ¡No la vivimos!

Por eso me gusta tanto dibujar

Porque dibujando se las ve uno con la realidad.

¡Porque me siento libre del corsé alfabético!

Hablar, escuchar, escribir, leer también me gusta.

Pero ¿por qué tenemos que renunciar a una parte tan importante de nuestro ser que es seguir y producir indicios?

¡Cuidado!

Que en el pecado llevamos la penitencia.








martes, 4 de junio de 2019

La eternidad ¿hasta cuándo?



UNA CHINA EN EL ZAPATO.

A ver cuando se enteran los franquistas de que Franco se ha muerto completamente.

Y obran en consecuencia.

Lo que significa que deben cuidar de que sus restos mortales descansen en paz.

Discretamente.

Y nada más.

Y nada menos,

que no es poco.

A los enemigos de Franco eso les parecerá poco.

Pues qué le vamos a hacer ¡Paciencia!

Cuando se aproximaba la muerte de Franco muchos de sus partidarios: Herrero Tejedor, Suárez, Martín Villa y un largo etcétera se plantearon como resolver la que se les venía encima.

Vieron que la solución más viable sería restaurar la monarquía.

Pero ¿qué clase de monarquía?

Había dos opciones: Monarquía al estilo europeo o al estilo marroquí.

Para la segunda opción no había que contar con la oposición, con los que habían perdido la guerra y sus descendientes, pero mantener vivo un Franquismo sin Franco iba a ser una empresa harto difícil.

Pero para instaurar una monarquía a la europea había que contar con la oposición y consecuentemente instaurar una democracia plena y auténtica.

Los partidarios del régimen antes aludidos optaron sabiamente por esta clase de monarquía.

Pero Franco murió cuando presidía el gobierno Arias Navarro.

Arias parece que no vio la jugada e intentó instaurar una democracia de pegolete.

Y muerto el Caudillo no se le ocurrió nada mejor que sepultarlo donde lo sepultó.

¡Craso error!

Porque allí no hacía nada.

¡No pegaba ni con cerote!

No era ningún caído en la guerra.

Pero ¿quién le iba a llevar la contraria en esos momentos?

¡Nadie!

Es un fleco menor pensarían...

Pues no ha sido nada menor.

Sino un obstáculo a la convivencia entre los  españoles...¡Una china en el zapato que impide un entendimiento casi perfecto!

Ergo sería de agradecer a la derecha española que se sumara al clamor de tanta gente y convenciera a la Familia de que este no es un asunto familiar.

¡Es una china en un zapato de alcance nacional!

Que hay que reconocer que, los que lo hicieron, lo hicieron casi divinamente.

Que han ganado mucho y todos hemos ganado algo...

¡Y que no hay que tentar a la suerte!

De modo que tienen que atar, o dejar que aten, ese cabo suelto con el que estamos tropezando peligrosamente.





lunes, 3 de junio de 2019

¡En defensa de lo defendible!


EL ELOGIO DE LO INSÍPIDO.

Elogio de lo insípido es un libro de François Julien, inspirado en el pensamiento chino, que he leído dos veces y he comprado otras dos, y que ahora no sé donde para en mi casa, ofrece una doctrina muy sutil que queda muy bien reflejada en el siguiente párrafo que aparece en las entradas de Google relativas a este libro:

              Cuando los diversos sabores dejan de oponerse unos a otros y quedan contenidos en la plenitud,      aparece lo insípido, cuyo mérito es darnos acceso al fondo indiferenciado de las cosas y cuya           neutralidad misma expresa la capacidad inherente al centro. En esta fase, lo real deja de hallarse    ´bloqueadoª en manifestaciones parciales o demasiado llamativas y lo concreto se vuelve   discreto para abrirse a la transformación.

Esto tiene que ver con dos modos contrapuestos de resaltar la percepción de la realidad:

Universal o local.

La realidad es la que es.

El modo como cada uno la ve y la cuenta es otra cosa. Y va en gustos.

A mí me gusta lo universal, lo extenso. Que es rico y variado.

Por eso me gusta tanto la concepción de la humanidad de Teilhard de Chardin que habla de la noosfera. De la esfera de la Tierra que suma  la noosfera, la esfera humana, a la litosfera y a la hidrosfera. 

Teilhard dice en sus obras que la formación de las especies tiene pasos.

El primero la formación de razas, o grupos de individuos con rasgos comunes. Pero la descendencia entre individuos de distintas razas es viable como la de individuos de la misma raza.

El segundo paso es la formación de especies que se produce cuando la endogamia dentro de una raza es tal que queda aislada de las demás, hasta el extremo que el apareamiento entre individos de las distintas especies resulta estéril.

Y Teilhard, que es universalista, dibuja un esquema de la humanidad en forma de tulipán. Porque en tiempos pasados se formaron razas que se fueron apartando entre sí. Y que de seguir así se hubieran formado especies distintas, como son especies distintas los humanos, los chimpancés y los gorilas. Sin descendencias viables entre ellos. Y que dibujan una margarita.

Pero más recientemente se cruzan los humanos de las diversas razas produciendo descendencias cada vez más cercanas, por lo que la humanidad dibuja un tulipán.

¡Como se dibuja un tulipán en Europa! Donde las diversas naciones, antes en bélicas relaciones, se van aproximando en su desarrollo histórico.

Vamos a lo que vamos:

En nuestra Península Ibérica, digamos que habitan dos naciones -especies- distintas: Portugal y España.

Y en España varias regiones -razas- distintas.

Cada región, o grupo de regiones tienen sus rasgos de identidad distintos.

Si se acentúan unos más o menos exclusivos y se proscriben otros comunes, se van separando, especiando, las regiones hasta convertirse en naciones, especies, distintas.

Por ejemplo, hace unos años había toros en toda España, al haberse prohibido de Cataluña y en el resto no, el tema de los toros es un rasgo diferenciador artificial.

Por eso, como universalista vocacional, mi elogio de lo insípido. El que los nacionalistas catalanes resalten tanto el "sabor catalán" nos separan de ellos.


¡Pero no son solo los nacionalistas catalanes los que juegan ese juego!

Pongo a veces el Canal Sur y sacan, por ejemplo, a María del Monte con sus programas flamencazos ¡Que me parecen que tienen un "sabor exagerado".

A mí, que soy andaluz, natural de Huelva y vecino de Madrid, me parece que eso tiene un sabor demasiado fuerte.

Cada uno es cada cual ¡pero vamos! que lo suyo es que en cualquier sitio se debe uno sentir en casa.




domingo, 2 de junio de 2019

Pegoteros.

VULGARIZAR LA EXCELENCIA.

Se puede vulgarizar casi todo.

Pero no todo.

No se puede "vulgarizar" la "excelencia".

¡Y la gente se empeña!

Pero es inútil.

"Lo vulgar" está al alcance de cualquiera.

"Lo excelente" no.

Tan solo está al alcance de quienes se lo hayan currado debidamente.

Lo"excelente" lo mira con recelo la mayoría de la gente

¡Pero luego pierde el culo por ello!

¡¡¡Porque a todo el mundo le encanta peer en botija!!!

Para ser "excelente", como para casi todo, hay que estar debidamente entrenado.

¡Y es técnicamente imposible que todo el mundo esté debidamente entrenado en todo!

Pues se presencian clamorosos fracasos de masas humanas. Como esa cola gigantesca para culminar el Everest que terminó en muerte de escaladores. O las tremendas visitas a la Gioconda, que no termina en tragedia, pero sí en mera nadería.

 Para alcanzar el Everest hace falta mucha preparación.

Como para visitar el Louvre enterándose uno debidamente de lo que allí se exhibe.

Aunque parezca lo contrario, no estoy a favor del elitismo.

De esa cumbre privilegiada que goza de todas las ventajas sociales.

Estoy a favor del igualitarismo.

De que todos somos iguales, más o menos. Porque tenemos los mismos derechos básicos.

Y todos somos iguales en nuestra modestia respecto a casi todo.

Salvo para unos pocos aspectos en los que rozamos la excelencia.

Que se puede alcanzar si es que nos la curramos debidamente ¡insisto!

Porque el igualitarismo no es mágico.

De modo que si uno entiende de arte, o de cine, o de deportes o tiene tales o cuales habilidades, es porque durante años se lo ha currado ¡Si no nada!

Y es que en eso el igualitarismo encalla.

Porque en el siglo XXI, como en el XX,

no es lo mismo ser un burro que un gran profesor...

¡Hombre!