Salterio Online

Bienvenidos al blog de Tomás Garcia Asensio también conocido como Saltés. Los que me conocen sabrán de que va esto, y los que no, lo irán descubriendo...

lunes, 1 de junio de 2020

No hay que pasar malos ratos.


VECINOS.

Como estamos como estamos hablo poco con la gente y salgo poco, iba muy de tarde en tarde a comprar el pan, porque una vecina nos lo traía habitualmente, como el cuervo de San Antonio Abad que le llevaba el pan a su ermita. Y en dos ocasiones me he cruzado por la calle con otra vecina pertrechada de mascarilla, gafas y guantes con la que mantuve una breve y distante conversación. En el curso de la cual me ha dado a entender que de lo que se trata es de sobrevivir.

No asentí del todo, porque no creo que se trate principalmente de sobrevivir.

¿De qué, entonces?

Yo creo que más bien se trata de mantenerse lo más saludablemente posible.

Para sobrevivir ¿no?

Para sobrevivir o para morir. Pero saludablemente.

La clave me la dio otro vecino, pero por teléfono, hablándome de uno de sus abuelos que era listísimo aunque analfabeto, porque en aquella época remota la alfabetización era un bien escaso. Tal abuelo decía que había que morirse con salud. Y predicó con el ejemplo porque una noche se acostó como siempre y no llegó a despertarse, porque a la mañana siguiente se encontraron con que había fallecido.

Tenemos una cultura en la que la muerte asusta. Lo cual es disparatado porque todo el mundo ha de morir, fatalmente.

Mientras que no es una suerte universal padecer terribles enfermedades, por lo que no es una aspiración loca querer gozar de buena salud.

Y como enemigo declarado de la salud, física y mental, es el miedo, hay que evitar padecerlo en estado crónico. Porque el miedo tiene que ser puntual. Un mero aviso de peligro, no un cancerbero que lo tenga a uno paralizado.

En era tan enfermiza como esta hay que tratar de gozar de buena salud, no para optar a la inmortalidad, que es un propósito descabellado, sino para gozar de ella, porque es un bien en sí mismo.




martes, 19 de mayo de 2020

Centrifuguismo.



¡ESTO TIENE QUE TENER UNA EXPLICACIÓN FÁCIL!

Pues eso. Que esto tiene que tener una fácil explicación.

Porque es tan enorme. Tan evidente. Tan inoculto que no puede pasar desapercibida su propia estructura.

Porque los jugadores descubren su juego jugando.

Por aquello de que no hay peor cuña que la de la propia madera, y este nos está haciendo mucho daño, algo tienen que tener en común los virus y los humanos

De ser así ¿qué es?

El oportunismo.

¿Y cuál es la diferencia?

Que los humanos provocan la oportunidad y tras provocada la aprovechan y los virus aprovechan las oportunidades que se encuentran hechas.

Y los pobres virus se aprovechan de las pobres oportunidades que le brindan los murciélagos, los pollos, los cerdos y así van tirando.

Pero si consiguen meterse en los grandes fabricantes y explotadores de oportunidades...

¡Tenemos la que tenemos!

La humanidad se ha especializado en lo gigantesco, lo grandioso, lo macroscópico, lo enorme que provoca la concentración.

Antes la humanidad estaba dispersa, en pequeñas poblaciones que fueron abandonándose y se concentró en grandes urbes. Con grandes centros de producción y grandes centros comerciales. La actividad de la población se centró en trabajar y en consumir, de modo totalmente pasivo. Trabajando en tareas preestablecidas y consumiendo pasivamente según planes preestablecidos. La iniciativa personal reducida al mínimo y sujetas a las ordenes de las minorías pensantes...

El resultado es aparentemente óptimo.

Verdaderamente pésimo.

A la vista está.

Sirviendo esta humanidad de pasto incondicional a una población de virus infinitamente pequeños. Y pasan los meses, se acumulan los muertos y seguimos inermes ante esta terrible plaga. Encerrados como conejos como único recurso de supervivencia...

Hasta que se invente una vacuna y una medicación adecuada y se domeñe este virus...

¡Y asunto concluido!

Pues no.

Porque vendrá otro virus que hará otro tanto...Y luego otro...Y luego otro...

¡Qué pesimismo!

Pues no. Qué realismo.

Porque la única solución que cabe es la dispersión.

Volver a los pueblos vaciados. Trabajar y holgar en ellos.

Y las grandes ciudades dejarlas para lo que sirven. Para ser parques temáticos a los que acudan de vez en cuando. Muy de vez en cuando los habitantes de las ciudades medianas, de los pueblos y de las aldeas.

En nuestro país hay cincuenta provincias con más de cincuenta capitales y ciudades grandes y muchos pueblos pequeños, muchos de ellos encantadores. No es solo Madrid y Barcelona con sus áreas metropolitanas.

Dediquemos los esfuerzos en dispersar no en concentrar, porque la hipeconcentración conduce al desastre.

Si es que no lo vemos es que estamos ciegos.




domingo, 17 de mayo de 2020

Ya lo dijo Don José.


LAS EDADES DEL HOMBRE.

Me pasa lo que a Pati Bravo, que no tengo edad.

Nunca la he tenido.

Mis recuerdos infantiles no son de un niño.

Sino míos.

Ni los juveniles de un joven.

Sino míos.

Ni los de adulto de un adulto

Sino míos.

Y mis vivencias actuales no son las de un viejo.

Son las mías.

Y, desde luego, mi vida no está condicionada por la perspectiva de la muerte.

Perspectiva que ha existido siempre.

Porque mi vida es mía y mi muerte no lo es. No me afecta a mí.

Hay un momento ignoto en el que nace uno.

Como hay otro, igualmente ignoto en el que uno muere.

Antes y después de esos momentos no está uno y nada de lo que ocurra le confiere a uno.

Porque la existencia se compone de dos elementos:

Uno mismo y todo lo demás.

Por eso cuando vienen con la cantinela, con buenas, malas, ni buenas ni malas, intenciones apretándole a uno para que haga o deje de hacer lo que sea, sonrío...

y hago lo que me dé la gana.

O mejor dicho:

Hago lo que mi conciencia me dice que tengo que hacer.

Si puedo, claro.



sábado, 16 de mayo de 2020

La que nos ha caido.



LA PLAGA DE LOS VIRTUOSOS

Las epidemias son azotes de la humanidad y quieras o no son castigos divinos por pecados humanos.

Desde una mentalidad laica eso no tiene sentido, pero la laicidad convive con la religiosidad, es innegable, y se producen transferencias, que son metafóricas, pero transferencias al fin y al cabo.

Y desde luego el SIDA, que es una de las más recientes plagas, tiene innegablemente esa connotación de castigo divino a los pecadores por antonomasia, los sexuales, y más aún los homosexsuales.

Y al ser de transmisión sexual triunfaron los condones como remedio adecuado.

Pero este al transmitirse por las vías respiratorias requieren una especie de condones faciales que son la mascarillas. Pero claro como se lleva uno las manos a la cara pues hay que estar lavándose continuamente, por lo que seguramente lo más adecuado será el condón total.

Pero esta epidemia del COVID 19 es universal, con lo que ha alcanzado el rango de pandemia,  es muchísimo más feroz que aquella y se cierne sobre los virtuosos, o eso parece.

Pero claro la lujuria es el primero de los pecados capitales, pero no es el único, porque hay seis más, ya que los pecados capitales son siete.

Los otros seis son gula, avaricia, pereza, ira, envidia y soberbia.

A lo mejor este terrible castigo se corresponde con un pack de esa media docena de pecados capitales restantes ¿no?

¡Hay que echarle una pensada!

Porque al atacar con tal saña a todo el mundo es de suponer que unos por otros abarquen todo el espectro pecador.

Y los pagaches principales de este estropicio son los más viejos.

¡Claro!

Los que durante más tiempo han debido estar pecando...

¡Y no se van a ir de rositas!




jueves, 14 de mayo de 2020

Rodeados.



¿HASTA CUÁNDO CON ESTE MÉTODO?

Llevamos dos meses de confinamiento y el Gobierno anuncia que propondrá una nueva prórroga, ahora de un mes. Y me pregunto ¿Hasta cuándo?

No lo digo por mí.

Porque soy viejo y pienso seguir confinado lo que haga falta. Porque mientras no haya vacuna, ni gama globulina, ni medicamentos específicos y sabiendo como sé cómo se las gasta el "bicho" con los viejos, no pienso bajar la guardia.

Aparte de que estoy dabutimente encerrado en esta jaula verde, con plantitas fuera de casa y pintando cuadritos dentro, porque a mí se me da muy bien ilustrar  soledades.

Lo digo porque tener el país empantanado ¡no lo veo!

No parece que sea un virus el que nos haya atacado, más bien parece que nos haya atacado el curare.

Y como ya hace tiempo que Gobierno y Oposición han desenterrado el hacha de guerra y enterrado la pipa de la paz aceptada al principio de la crisis pues esto se está poniendo muy sofocante.

La consigna parece que es que mientras que el virus no afloje nosotros no aflojamos. Considerando que "nosotros" somos uno grande y libre.

Pero es que no somos uno.

Porque somos por lo menos somos dos.

Los mayores y lo menores de 70 años.

Ya lo decía hace dos posts. http://salterio.blogspot.com/2020/05/vayamos-por-partes.html Que según la prensa el 86% de los muertos eran mayores de 70 años. Mientras que los menores de 70 años eran solo el 14%.

Ya decía entonces que además de criterios geográficos habría que tener en cuenta criterios cronológicos. De modo que parece de cajón que a los mayores de 70 habría que mantenerlos con mayor protección, y con mayor confinamiento, y a los menores con menor confinamiento porque ello no comportaría menor protección.

Sobre esto no he oído ni una palabra

¡Cómo es posible!

Creo que se confunden las cosas.

El confinamiento no es un recurso terapéutico.

Tenía como única finalidad descongestionar los hospitales y los recursos sanitarios para que no se tuviera que escoger, por ejemplo, entre los pacientes con acceso al respirador o a la cremación, como se sospecha o se malicia que se vieron obligados a hacer en el pico de la crisis.

Los recursos terapéuticos son las vacunas, las "gamaglobulinas" y los medicamentos específicos. Y aunque a estas alturas se debe haber aprendido mucho de cómo burlar a este "bicho" aún no se dispone de un arma para combatirlo eficazmente.

Y parece claro que si se mantiene protegida y confinada a la población de la que se ha demostrado su vulnerabilidad ya que ha acaparado el 86 % de las muertes, que además se corresponde con la población jubilada sin influencia laboral en la sociedad, se puede dejar más libre, aunque protegida con mascarillas y geles a la población más indemne, puesto que le ha afectado sólo el 14% de las muertes.

Porque parece claro que la asistencia del sistema sanitario y los recursos hospitalarios serían suficientes para atender a la población infantil, juvenil y de edad laboral hasta encontrar antídotos específicos a esta terrible plaga.

Aunque parece que la opción de la autoridad competente sea decretar "cadena perpetua" universal mientras que no se encuentre una vacuna o un remedio, no me parece la única ni la mejor de la soluciones posibles...

¡Hay que estrujarse un poco más el coco!




martes, 12 de mayo de 2020

Sombras chinescas.



EN HORROR DE MULTITUDES.

Entre el cero y el infinito, parece que se prefiere el infinito.

Lo cual resulta de lo más propicio al COBI 19, ente próximo al cero,

para multiplicarse hasta el infinito.

Mientras que la gente se precipita escandalosamente al cero.

Casi nadie por la calle

y los pocos que hay

enmascarados

como sombras seguidos de su propia sombra.

Todo está pensado para la infinitud.

Los enormes aeropuertos con sus enormes aeronaves repletas de gente encajadas con calzador.

Los enormes puertos con sus enormes cargueros repletos de enormes contenedores repletos de enormes cantidades de cosas. O con enormes cruceros repletos de enormes cantidades de turistas que ingieren enormes cantidades de caviar y beben enormes cantidades de champán.

Y así todo.

Y vienen esos bichitos casi cero. Que dijo El País del domingo pasado que la relación de tamaños entre uno de esos micro-bichos, casi cero, y un humano es la misma que la que hay entre una gallina y el planeta Tierra entero. Con la diferencia, pienso, que no es concebible que una gallina ponga en peligro la existencia de toda una Tierra.

Ahora el infinito parece que no tenga viabilidad. Se arruinan las grandes corporaciones, los grandes proyectos, las grandes urbes repletas de grandes rascacielos. mientras que sobrevive las aldeas, lo pequeño. Lo multitudinario colapsa mientras que lo reducido sobrevive.

Lo que ocurre es que en post de las grandes urbes se habían abandonado las aldeas

Lo dicho

Habrá que cambiarle el rollo a la gramola.

Y los que se lo hayan cambiado ya estarán dabuty.

Creo.











sábado, 9 de mayo de 2020

Solos no. Mal acompañados.




LILIPUTIENSES DE OTROS MUNDOS.

Los defensores del BIG BANG creen que el Universo se originó hace 13.700.000.000 de años.

¡Pero yo no me lo creo!

Porque yo soy seguidor de Fred Hoyle. Que, curiosamente, fue quien acuñó el concepto BIG BANG, como burla de esa doctrina. Porque es defensor del Universo Estacionario que siempre ha estado y siempre estará como está ahora. Y de la "Panspermia" según la cual el Universo está inundado de vida y que aquí tenemos la que nos corresponde pero no tenemos la vida en exclusiva.

Todo esto ni me lo creo ni me dejo lo de creer, pero lo del BING BANG, directamente,  no me lo creo.

En cambio me parece más creíble que la Tierra se originara hace entre 4.700.000.000 y 4.500.000.000 de años.

Y que la vida en la Tierra empezara muy pronto, hace entre 4.200.000.000 y 4.100.000.000  de años.

Y durante todo ese tiempo ha estado habitada por microbios, seres muy pequeños, desde nuestro punto de vista: arqueas, bacterias y hongos. que se miden por micras, que son milésimas de milímetro.

Se suele pensar que estos son habitantes del pasado

¡Pues no!

Porque calculan que actualmente la Tierra está habitada por un nonomillón de microbios,

1.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000.000 (un uno seguido de 30 ceros)

Toda esta "gente" es muy heterogénea formada por eucariotas, seres unicelulares como arqueas y bacterias, sin núcleo, hongos, procariotas, con núcleo y otros mucho más pequeños, como los virus, que se miden por nanómetros, millonésimas de milímetro. Y es de suponer que habiten por todo el Universo. Por lo que habrá marcianos que sean así microscópicos y no estrafalarios hombres verdes viajando en platillos volantes...

Según la teoría de la Panspermia, proscrita durante mucho tiempo y en estos con muchos e ilustres defensores, estos microbios viajan libremente por el Universo a lomos de cometas y de vientos siderales.

Pero hace 3.500.000.000 de años se produjo una tremenda revolución al surgir microbios con clorofila capaces de descomponer anhídrido carbónico en carbono que asimilaban y vertiendo oxígeno libre a la atmósfera.

Y como el oxígeno es un gas muy venenoso para la mayoría de aquellos habitantes de nuestro planeta se debió producir una escabechina horrorosa. Perecerían la mayor parte hasta que aprendieran a refugiarse en ámbitos sin oxígeno, como por ejemplo nuestro propio intestino y las rocas de Riotinto.

Por aquella época surgieron los procariotas, o células con núcleo que en muchos casos aprendieron a unirse formando seres pluricelulares, dando lugar a poblaciones genuinamente terráqueas. Verdaderos gigantes que se miden por metros, centímetros o milímetros y que ya son demasiado pesados para viajar gratis por el universo en cometas o arrastrados por vientos siderales.

A estas alturas de la película en este planeta convivimos:

Gigantes pluricelulares que se miden por metros centímetros y milímetros, confinados por necesidad en la Tierra.

Enanos unicelulares que se miden por micras que para nada están confinados porque viven aquí o en cualquier otro lugar del Universo.

E infraenanos que se miden por nanómetros como el COVID 19 y no sabemos muy bien si son o no son extraterrestres recién o remotamente llegados...

Pero lo que está meridianamente claro es que a los listillos de la Creación nos están amargando la vida estos liliputienses invisibles.