Salterio Online

Bienvenidos al blog de Tomás Garcia Asensio también conocido como Saltés. Los que me conocen sabrán de que va esto, y los que no, lo irán descubriendo...

domingo, 14 de septiembre de 2008

El sentido que no hay que perder.

Este post, precedido de este dibujo del Salterio, se lo dedico a los amigos que ven con pena alejarse este verano y piensan que ya queda menos para el próximo. EL SENTIDO DE LAS PROPORCIONES.




Estamos tan orgullosos de nuestra civilización actual…No veo que sea para ponerse tan chulito, porque presenta fallos importantes ¡Y lo malo es que ni se notan! Uno de esos fallos garrafales que pasa desapercibido es que hemos perdido el sentido de las proporciones.

Nuestra cultura tiene poco que ver con las proporciones. Lo único que interesa en ella son las cantidades. Ande o no ande el burro grande.

Vamos en post del crecimiento ilimitado. De los ingresos ilimitados. De la capacidad de gastar ilimitada. Cuanto más mejor. De la duración ilimitada. De la esperanza de vida ilimitada ¿Cuántos años quieres vivir? ¡Todos!

Cuando lo que hay que buscar es una adecuada proporción. No una cantidad a pelo, sino la que resulta de relacionar o dividir dos cantidades correspondientes a dos factores: lo que tengo, entre el curro necesario. Para alcanzar lo que quiero. Y lo metafísicamente inalcanzable ¡ni desearlo!

No es que las proporciones no se tengan nunca en cuenta. Se tienen pero poco. Y cuando se tienen suele ser por cutrería. Por ejemplo, se dice “tal cosa tiene una buena relación calidad precio” ¿Qué quiere decir en el fondo? Pues que es una mierda pero te va a costar poco, porque lo que te gustaría es tan caro que no lo puedes pagar.

O lo que pasó en Huelva hace muchos años con un oculista que era muy ocurrente, y natural de Cartaya, por lo que muchos paisanos suyos acudían a su consulta. Uno de ellos tenía un ojo fatal y compungido le preguntó al médico: ”¿Perderé el ojo, doctor?” Y este para tranquilizarlo, supongo, argumentó: ”Total, para lo que hay que ver en Cartaya con un ojo tienes bastante.”

Cuando se dice, por ejemplo: “para la edad que tengo me conviene tal cosa” en realidad se piensa: “para la mierda de edad que tengo me tengo que conformar con tal cosa” ¡que no es lo mismo! Hay chicas jovencitas que tienen una figura fantástica. Pero pasa el tiempo y las damas en que se ha transformado quieren “recuperar su figura” o pillar una figura que no han tenido nunca ¡y hala! Al cirujano. O el tío que ya no empalma se injerta una prótesis telescópica de titanio.

La estampa es el cociente de dividir la edad entre la conducta. No en regresar a cuchilladas y liposucciones al pasado. Si eres viejo el objetivo está en ser un viejo cojonudo, no un viejo disfrazado de joven. ¡que es patético!

Y hablando de proporciones ¡cómo olvidar las del arte geométrico! Así que os invito a la exposición en la que participo ¡fijaos en qué nómina de lujo me han metido! Espero que os guste.


2 comentarios:

edu dijo...

Tomas, es genial que hables de proporciones, nunca habia visto los problemas como una falta de proporción y aunque solo sea una palabra, te permite mirar de otra forma y explicarte un poco mejor este lio de planeta.

Tengo unas amigas a las que les gusta ver en las crisis oportunidades de cambio. Así se regodean con las historias tenebrosas que nos cuentan en los medios de comunicación, a pesar de andar como muchos, con el culo apretado.

Bueno, pues ojala sea así y la torpeza de paso a la proporción.

Saltes dijo...

A mi me parece,Edu, que las crisis son efecto de desproporciones gigantescas. Tenemos un par de ellas recientes o presentes: la de las vacas locas y esta de la vivienda.

Se criaban vacas a lo bestia, más de las necesarias y explotó el sistema. Conozco a un tipo, que es alguien muy enterado, que decía cuando esa crisis que el problema es que para los artífices de la crisis había demasiadas vacas y el exterminarlas a saco como se hizo era indispensable para reducir el número y para que las aguas volvieran a su cauce. No digo al cauce natural, sino al determonado por quien cortara el bacalao.

Es verdad que existía la enfermedad. Y si es verdad lo que decían: que duraría por lo menos 10 años ¡y no han pasado 10 años! pues el problema de la enfermedad continúa ¡y nadie dice esta boca es mía! ¿o no? Pero el de la superpoblación de vacas parece que se resolvió.

De casas, Edu, entiende tú más que yo ¿no se estaba desmadrando un poco la producción, y la especulación correspondiente?

Y desde luego tus amigas seguro que tienen razón. Un millonatis decía hace unos días en el periódico que cuando hay crisis hay oportunidades...

Lo que está claro es que hay que andarse con ojo, porque como se descuide uno, y aunque no se descuide, termina jodido.