Salterio Online

Bienvenidos al blog de Tomás Garcia Asensio también conocido como Saltés. Los que me conocen sabrán de que va esto, y los que no, lo irán descubriendo...

domingo, 5 de octubre de 2008

La frontera de los tiempos.

Este post,que se inicia con este dibujo del Salterio, se lo dedico a mi sobrina Elena que desde hace mucho advierte que los recados telefónicos los recoge con una máquina. LOS ANFIBIOS.


Anfibio es el que tienen dos vidas. Ya se sabe que hay bichos que de jóvenes son acuáticos, los renacuajos, y de mayores terrestres, las ranas.

A la gente de mi edad le pasa algo parecido, porque –desde la perspectiva actual- de jóvenes éramos antiguos y de mayores somos modernos.

El panorama que viví de joven seguramente era muy parecido al que vivieran en el siglo XIX y antes. Claro, no se trataba de una antigüedad total y absoluta, como sería la previa a la primera máquina de vapor. Estaba entreverada de modernidad, pero el componente antiguo estaría próximo al 80 %.

Las vivencias antiguas no han desaparecido todavía en todo el mundo. Se pueden tener viajando. No por el tiempo, que no se puede, sino por el espacio. Uno va a Marruecos y parece que está en un belén escala 1:1.

Lo que pasa es que la gente viaja como los astronautas y los buzos, metida en trajes-cápsula rematados por escafandras. No está verdaderamente donde va. Ya se que no es fácil, pero es que no lo intenta. No ve más que jodida miseria por todo sitio. Como lo que ve no se corresponde con sus expectativas dice: esto es una mierda. Bueno, como siempre en el pecado se lleva la penitencia.

Lo que ocurre es que de turista uno no tiene más posibilidad que la de meter las narices en otro sitio y “en otra época”, pero para vivirlo realmente habría que quemar las naves, quedarse allí para siempre y comprarse un enterramiento para que en su día se depositen sus despojos.

Pero no hay que ser tan radical, y mucho menos nostálgico. Porque no hay modo de volver al pasado. Lo más que se puede hacer es rememorar la vida de renacuajo y compararla con la de rana. Y ¡mucho ojo! No caer en la tentación de pensar que “cualquier tiempo pasado fue mejor”. Porque además no hay pasado, ni futuro, ni tampoco presente. Tan sólo gerundio, recuerdos y expectativas.

Algunas de las impurezas de modernidad que contaminaban aquella antigüedad casi pura que viví son las siguientes: Había aviones, pero pocos y de hélice y en los que no se montaba casi nadie. Y trenes, pero con locomotoras de vapor. Y autobuses rudimentarios y muy bellos, como los que hoy en día se pueden ver en Malta. Y coches como de Eliot Ness y camiones con unas rugientes bocinas. No había tocadiscos, sino gramófonos de cuerda. Había radio, de esas góticas de lámparas, los transistores llegaron mucho más tarde. También había radios de galena, pero en plan juguete. Tampoco había tele. Había cine, no conocí el mudo pero mis padres sí. Las películas eran en blanco y negro y una minoría en technicolor. No había videos, ni ordenadores o como si no. Nada de PC. Había una buena parte de lo que hay hoy, pero más escaso y rudimentario.

Algunos de los atributos de aquella antigüedad eran los siguientes: El transporte de materiales y repartos consistía predominantemente en carros tirados por mulos, burros o caballos. Recuerdo que echaban unas meadas copiosas, amarillas y con un olor tremendo. Acarreaban de todo, arena, ladrillos, grava, carne, pescado, pan, de todo y luego, engalanados servían para ir al Rocío. Muy especial era el carro de la basura que olía terriblemente a podrido, no como hoy que el camión de la basura huele poco o nada. El transporte más suntuoso era el de los coches fúnebres. Tirados por caballos coronados por elevados penachos de plumas negras ¡Qué lujazo! Como fastuosas carrozas, grandes y negras el cochero de librea y chistera con escarapela negra, encaramado en el imponente pescante con faldones de terciopelo negro y galones aún más brillantes. Había coches de caballo, aún no había taxis, tan solo algunos automóviles de alquiler. La navegación de calado importante ya estaba mecanizada, pero en Punta Umbría todos los barcos de pesca de bajura eran de vela. La mayoría de los juguetes los fabricaban los propios niños, y los juegos eran estacionales y colectivos. Los vecinos en invierno se reunían en torno al brasero a jugar a la lotería, y en verano en la calle, sentados en las sillas que sacaban de sus casas, para tomar el fresco por la noche. Había muchos más espectáculos en vivo: la banda de música tocaba el kiosco. En los teatros, y también en carpas, ponían dramas, comedias y espectáculos de música y canciones, a veces todos los días cambiaban de obra.

Pertenezco a una de las generaciones que le tocó, en nuestro país, torcer la esquina de la historia, de modo que pudo estar en la antigüedad y luego en la modernidad. Ya en la generación de mis hijas no es posible. En nuestro país ya todo es moderno, hasta las antigüedades que se restauran y se patinan según el gusto moderno, es decir, la fisonomía que para un moderno debe tener lo antiguo. Para ver todavía antigüedad entreverada de modernidad, como dije antes, hay que viajar al tercer mundo, que desde el punto de vista cronológico, al menos, es el primero.

Cabe preguntarse ¿cuál es la diferencia principal entre aquella antigüedad y esta modernidad?

Aquella antigüedad estaba dominada por la escasez: aceite, harina, azúcar y, todo se compraba por cuarto y mitad. Y se aprovechaba todo, hasta la basura que se utilizaba como abono. Y sobre todo la gente hablaba con la gente y en los escenarios actuaba gente.

En la modernidad actual domina la abundancia y el despilfarro: carros rebosantes de los supermercados que se trasvasa a uno de los coches propios. Y se aprovechan poco las cosas, incluso cosas fácilmente reparables o en perfecto estado de funcionamiento se tiran a la basura o se abandonan en la calle o en “puntos limpios”. Ahora la gente se relaciona poco con la gente. Sobre todo lo hace con máquinas, radio, tele, cine. A uno le resultan más familiares las caras de unos que viven en Hollywood o las voces de los locutores de la SER que las de sus propios vecinos.

6 comentarios:

Isa dijo...

Y ahora resulta que lo más moderno de todo es reciclar, uso sostenible de los recursos, bla, bla, bla...o sea, que vuelta a la antigüedad (pero me parece a mi que sólo de boquilla).
A lo realmente me recuerda todo esto es a la evolución de las estrellas, aquello de que se tiran una temporada expansiva para después reconcentrarse y al final...colapsar

Saltes dijo...

Pues sí, Isa, parece que el modelo social es el del cáncer: crecer desmedidamente hasta "lograr" la ruina del organismo.

edu dijo...

no creo tampoco que cualquier tiempo pasado fuera mejor, pero sí debia tener cosas muy buenas que se han perdido. como el aburrimiento quizas. ahora que parece un pecado aburrirse, cuesta imaginar que hacian nuestros abuelos para divertirse. lei en un articulo de javier marias y despues, por casualidad en otro de martin gaite, los beneficios que tenia para la imaginación el aburrimiento, sobre todo en los niños. a mi me parece cierto del todo.

Saltes dijo...

Si Edu. Había cosas buenísimas que se han perdido para siempre. Pero no, precisamente, el aburrimiento¡Ya lo puede decir Marias, Gaite o María santísima! Recuerdo con horror mis aburrimientos infantiles.

beatriz dijo...

hacía mucho que no pasaba por aquí..y que sorpresa!,no sabía que tuvieses hasta pornofans en tu blog ..en fin.sin comentarios
que tal en el zoo?os hizo buen día verdad?
soy muy fan de tus dibujos Tomás, me parecen increíbles.
te invito a que visites mi blog..que si bien no tiene contenido artístico de tanta calidad, tiene material para entretenerse un rato.
(hay una animación de dibujo en la parte de la derecha que te hará gracia)
www.myspace.com/beatrizyanos
www.beatrizyanos.es
hasta el próximo encuentro en las escaleras de la entreplanta

Saltes dijo...

Bea, lo de la pornofan ¡es un puntazo!

Bueno, lo del zoo...¡te estuve haciendo la competencia! si, en el plano televisivo. Verás: la jefa del zoo me dijo que estaban rodando en el zoo una serie de informativos del estilo de madrileños por el mundo y que si no me importaba que me sacaran...

y cuando llego me estaban acechando una chica con un micro, un tío con una cámara al hombro, otro con esa especie de micro que parece una fregona peluda y otros dos más. Me "microfonaron" y bueno, ¡un disparate total! ya te avisaré para que lo veas...

He visto tus blogs y me han encantado, tu animación, tus fotos y tus actuaciones ¡hay que ver la del fonendo la manía que te tiene! ¡¡¡lo que voy a presumir de tí!!!

Hasta pronto que nos encontremos en la entreplanta y aquí.

Un beso.