Salterio Online

Bienvenidos al blog de Tomás Garcia Asensio también conocido como Saltés. Los que me conocen sabrán de que va esto, y los que no, lo irán descubriendo...

domingo, 10 de febrero de 2008

El truco del almendruco.

Precedido por este dibujo del Salterio este post dedicado a Manolo que sige, en secreto como todos, este blog y a Carmen que lo seguirá.
FALSOS COMO EL ALMA DE JUDAS.

Hace unos días leí en El País que habían suspendido en el museo de Hamburgo una exposición de soldados de terracota de Xiam ¡porque eran falsos!

No me sorprendió lo más mínimo porque ya hace tiempo que vengo sospechando que soldados de terracota falsos ¡son todos!

Cuando estuvimos en China visitamos la gigantesca nave que protege la excavación para que la veamos los guiris, y aquello me pareció un montaje muy escamante. Porque está tirado para un gobierno mandar excavar en un lugar remoto, donde no va nadie, y basándose en vaya usted a saber qué hallazgos, ponerse a fabricar figuras de barro como el que fabrica botijos, colocándolas después donde convenga y decir luego que encontrado todo ese conjunto.

No es que desconfíe del gobierno porque piense que son unos malvados. ¡qué va! En este caso son bondadosos porque han promovido un punto turístico caliente, que está dando de comer a mucha gente, en una zona bastante deprimida. También está en Xiam la puerta de la muralla más cojonuda de China, y un agente de turismo que conozco me dijo que la habían hecho hace unos pocos años y que forzaban a las agencias de turismo a incluirla en los itinerarios.

De aquella visita me gustó mucho el carro tirado por caballos con la sombrilla aquella, todo de bronce, pero los soldados de terracota ¡poco! Me gustaron más los que –más tarde- trajeron a Madrid ¡es lógico, cada vez los hacen mejor! ¡¡Y seguro que los de Hamburgo serían aún mejores!!

Con el escándalo de la suspensión de la expo, los del museo de Xiam se han llamado andana … que no saben, que no han autorizado nada…

De haber -como sospecho- tongo, la idea es genial, porque si hubieran querido hacer pirámides como las de Egipto habrían tenido que mover mucha piedra, y no van a decir que nadie las vio antes porque estaban enterradas…En cambio las figuras de barro se pueden hacer volando, ya dicen que se hicieron con moldes y luego se “singularizaron” con retoques.

Por otra parte, de ser falsas las figuras de Xiam los alemanes tirarían del hilo…¡o no! De haber fraude, y por lo tanto autores, estos no dirían ni pío por patriotismo o por miedo a represalias. La putada es que de haber tomado el pelo a tanto quisque no podrían ejercer el legítimo derecho de descojonarse de risa y burlarse de sus víctimas ¡es que la perfección absoluta no es posible!

Por otra parte el tiempo que pasa implacable juega a su favor porque los autores y testigos envejecen y van palmando, y cuando no quede ninguno ¡esas figuras se habrán vuelto auténticas!

El caso es que las piezas de Hamburgo no prueban que el yacimiento sea falso ¡pero prueban que hacer uno falso es posible!



Llevado uno por la xenofobia puede decir “estos chinos son unos tramposos…”
Para ser tramposo no hace falta ser chino, porque ayer mismo que estuve en Cartagena vi el trajín que se traen con un teatro romano que se han encontrado ¡a saber lo que se han encontrado! Porque es que lo están haciendo enterito, con un montón de vigas de acero en el escenario, muros de piedra y de hormigón. Mirad, mirad las fotos, y cuando lo hayan terminado dirán que lo han descubierto, desenterrado y retocado un poco.




…¡Lo dicho! No hay más cera que la que arde ni más arte que el contemporáneo. Y es contemporáneo, sobre todo, el más antiguo, porque se rehace ahora al gusto de ahora. Mientras que los que más se las dan de contemporáneos son los que antes quedan anticuados. ¡Paradojas de la vida!

7 comentarios:

Anaïs dijo...

Hum... 8 de julio de 2007...
Bueno, al caso.

Me encantan estas cosas que nos recuerdan la necesidad de nunca abandonar la mirada crítica...

Llevabas tiempo sospechándolo Tomás, te lo había oído hace tiempo ya.

Los incrédulos, general mente molestan cuando muletillas como "lo he visto en el telediario" o "lo he leído en un libro" respaldan solidamente cualquier argumentación.

Generalmente lo que me sienta mal no es equivocarme, sino que en un ataque de pereza, me haya creído algo sin entenderlo, y sin valorar la fuente y peor aún si luego he colaborado para difundirlo (no es este el caso pero ¡he sido tantas veces perezosa!)

Así que ante la duda.... DUDA.

rubensan dijo...

Curioso, desde luego sería un bombazo que el famoso ejército fuera una falsificación él enterito. Me recuerda al caso del hombre de Piltdown. ¿Cuántos de esos habrá que nos hayamos tragado sin sospechar?

Saltes dijo...

¡No le demos vueltas!

¡¡¡Toda restauración es una falsificación!!!

Y toda confinación en un museo de algo que se saca de su sitio un atropello.

Y toda sustitución un camelo.

Por ejemplo los frescos arrancados de las paredes de las iglesias y almacenados en el museo de Barcelona. O las cariátides del Erecteión sustituidas por copias y almacenadas en el museo de la Acrópolis, junto con los frisos "para que no se estropeen ¡¡¡eso es estropearlo!!!

O retirar la Virgen Blanca del parteluz de la catedral de Leon, llevarla al museo y dar gato por liebre con una escultura falsa. Y las propias bóvedas y la mayoría de las vidrieras de esa misma catedral son del XIX. Pero claro si se te desploman las bóvedas y se rompen los cristales ¡tendrás que hacer algo! Pero no por ello dejan de ser falsedades.

y ¡cuidado! que lo que digo de los chinos no pasa de ser una boutade mía y todo lo demás ¡es cierto!

Rafol dijo...

En eso estoy de acuerdo contigo, de igual forma que los seres humanos envejecemos de forma natural los edificios y demás
obras humanas también envejecen. Cuando los humanos intentamos frenar ese envejecimiento con operaciones, liftings, implantes y demás leches, suele quedar antinatural, estirado y rancio, pues lo mismo ocurre con las catedrales, la acrópolis o las piramides de egipto cuando las "restauran".

En cuanto a lo de que las estatuas son falsas a mi se me plantea una duda, vamos que puede que sea una burrada esto que voy a decir, pero bueno. Supongamos que existen unos gerreros de terracota originales y genuinos, si luego llega alguien y hace un replica exacta, tan exacta que es indistinguible de la original y luego las ponen en unas vitrinas y nosotros vamos a verlas y nos gustan un montón. Resulta que luego se destapa el escandalo y resulta que son falsas ¿nos deberia molestar? o ¿nos la deberia pelar?, que nos quiten lo bailao.

Bueno, despues de estas reflexiones tontunas y pequeñas aportaciones a este gran blog me despido.

Saludos!

Saltes dijo...

Si este blog es grande se debe a los comentarios pertinentes y agudos como el tuyo. Efectivamente has puesto el dedo en la llaga una vez más. Esos guerreros rechazados por los alemanes ¡son auténticos! como es auténtica la "novena" deBeethoven que puedas oir cualquier día en el auditorio, en un disco, aunque no la interprete Beethoven, que no está para empuñar batutas, y es auténtica porqe se ajusta ala idea del autor ¡y también de los interpretes! pero es que en torno a estos asuntos hay un fetichismo gilipollas y a veces se la cogen con papel de fumar y otras tienen la manga muy ancha.

Anónimo dijo...

Creo que una restauración mal hecha es una falsificación, pero una bien hecha justamente no falsifica nada porque hace visible la parte reconstruida de la parte antigua y está destinada a que esta perdure lo más posible, no a rejuvenercerla. Restaurar un monumento es una forma de hacer perdurar nuestro acervo cultural, mientras que un lifting es más bien una forma de hacer perdurar nuestra vanidad. Es cierto que en ambos casos hay una voluntad de trascender los límites naturales... pero el primero permitirá que futuras generaciones recuerden la historia, mientras que en el segundo sólo queremos pervivir, es decir, dejar de alimentar la historia. Sin muerte no hay historia, diría yo. (Vaya, cada vez que escribo un comentario acabo siendo bastante escatológica, y mi familia termina preocupándose, pero creo que soy bastante mexicana en este sentido...) Así que lo curioso es lo que apunta Saltés, cuando los falsificadores mueran, su obra si que será parte de la historia; pero entonces lo interesante para una historiador sería probar que son falsas. Esa sería la historia, el resto a mi entender es una estafa aunque la alimentemos nosotros mismos... Así que también diría que el engaño es parte de la historia del ser humano.
¡Salud a todos!
Elsa

Saltes dijo...

No creo que vaya a perdurar nuestro acervo cultural, más bien conservamos piezas con las que las generaciones venideras puedan fabricar el suyo.

Creo Elsa que la historia se fabrica. Es un género literario de ficción tan realista que se toma por real. Y las futuras generaciones fabricarán su historia a partir de la reconstrucción, reparación de restos e indicios que interpretarán como puedan, como les guste o como quieran, inventarán como se hace hoy y como se habrá hecho siempre.

En cuanto a que pruedan probar algo soy muy exceptico. A veces podrán y lo harán y otras veces no podrán y lo harán iguamente, imponiendose el criterio del manda más del momento.

Estoy de acuerdo contigo en que el engaño es parte de la historia del ser humano.

Y no hay que inquietarse con la escatología. Nos moriremos seguro ¡pero no hay prisa!