Salterio Online

Bienvenidos al blog de Tomás Garcia Asensio también conocido como Saltés. Los que me conocen sabrán de que va esto, y los que no, lo irán descubriendo...

miércoles, 22 de agosto de 2007

Tiene que haber química.

Este es el dibujo del Salterio de esta entrada que dedico a Sílvia que tiene el valor de tirarse a una piscina sin agua, y el mérito de salir indemne. SIKADICTOS .


La piscina en cuestión es larga y delgada…está situada en un plano descendente, por lo que el lado menor anterior está a ras de suelo, y el opuesto muy por encima. Ergo esa parte baja está limitada por un buen muro de contención que se continúa a derecha y a izquierda hasta alcanzar el plano del terreno.

Dicho muro está formado por una solera en la que se clavan unos redondos de hierro. Sobre dicha solera armada se hace un encofrado con ladrillos, en medio del cual sobresalen los hierros y todo se rellena con hormigón. Este hormigón no se pega al de la solera, porque uno nuevo no pega en uno viejo, pero si a los hierros, que a su vez están pegados a la solera, con lo que se forma una masa bastante homogénea. Esa es la teoría.

Pero el caso es que en uno de los laterales se produjo uno de los múltiples errores de medida con lo que la solera, con sus hierros, quedaba desplazada. Solución del personal ejecutante: cortar los hierros, añadir una tira a la solera, agujerear el espacio entre las dos medio-soleras y meter unos hierros pegados con hormigón.

¡Error! El trozo nuevo de solera no pega con el viejo y los hierros no se pegan a las dos medias soleras, luego el muro quedará despegado de la solera, o sea una PU-TA- K-K.

Silvia, que es la baranda de esta obra, acudió a remediar el desaguisado. Con gesto bonachón no se sorprendió de la fechoría. Dijo que a esos hierros que posibilitan continuar las obras se les llaman “esperas” porque los currantes esperan a que el arquitecto se de la vuelta para cortarlos con la radial.

La solución que el equipo técnico dio al desastre fue pegar los hierros a las dos medias soleras con un super-cojo-mortero de SIKA!

El caso es que el tiempo en relación con la física tiene su aquel, pero es que en relación con la química ¡TKGAS! P.e. en una masa de hormigón fresco colocas o sacas una barra de hierro con dos deditos, pero pasado un tiempo, uno o dos días, para meter o sacar un hierro ¡pierdes los cuernos! De lo que se deduce que el personal de la cosa habrá desarrollado una sensibilidad cronológica especial…¡pues no!

Los morteros son bastante mágicos: una papilla que en un par de días se vuelve de piedra. No está mal ¡Pero si la papilla es de SIKA, no digo piedra ¡acero! Es el reino de lo superlativo y de lo absoluto: duro…superduro. Impermeable…superimpermeable. Pegado…superpegado. De modo que a la vista de lo visto me hice SIKADICTO.

Tenéis que ir a Sika. Está en la zona industrial de Alcobendas. Lo que allí vi os lo cuento en el siguiente post. Id, de verdad, me gustó tanto como el cine o el teatro y además es gratis.

2 comentarios:

Ana dijo...

Me llamo Ana y soy sikadicta.
Lo confieso. Y es que es fenomenal!!!
De tanto trabajar con el ordenador, con el que es tan fácil darle al botón "deshacer" cuando la has cagado, siempre había pensado que qué bien estaría tener un botón "deshacer" en la vida real. Y Sika es lo más parecido que he viso yo.
En la obra esta de la piscina, sin ir más lejos, nos salvó varias veces. Cuando ya se había hecho algo fatal, para lo que parecía no haber remedio, siempre Sika tenía una solución perfecta. Y eso es una tranquilidad, la verdad. Es como ir con paracaidas.
Yo no me imagino como antiguamente podían construir pirámides, panteones o catedrales sin Sika.

Saltes dijo...

¡Claro Ana! de haber habido Sika no habría ruinas. Estaría todo de puta madre. Si ves de cerca las pirámides están hechas un asco ¡todas descascarilladas!