Salterio Online

Bienvenidos al blog de Tomás Garcia Asensio también conocido como Saltés. Los que me conocen sabrán de que va esto, y los que no, lo irán descubriendo...

domingo, 1 de julio de 2007

En la punta de la lengua española.

Este es el dibujo del Salterio correspondiente a esta entrada que le dedico a los amigos porteños, que como su nombre indica, se portan al seguir tan atentamente este blog. Me encantaría que hicieran comentarios para que esta tertulia virtual tuviera un alcance transoceánico. UNA HISTORIA DEL CONO SUR.



Hace de esto ya mucho tiempo, a finales del 72, vivíamos en Puerto Rico, y emprendimos el viaje de nuestra vida, Marta, con quien desde unos pocos años antes estoy felizmente casado, nuestra hija Isabel, entonces con la edad aproximada que hoy tiene su hijo mayor, menos de tres años y yo. Visitamos en aquella ocasión muchas capitales: Bogotá, Lima, Santiago, Buenos Aires, Montevideo, Río y Caracas.

Fue fantástico y pude comprobar lo que habían dicho, en distintas ocasiones, dos personajes, Don Juan, el padre del Rey y el embajador Alfaro: “Quien no conozca América no conoce España”. Y es así, lo siento. Lo mismo que los musulmanes van por lo menos una vez en la vida a La Meca, los españoles deberían ir por lo menos una vez a América. Aunque sea a los Estados Unidos, que después de México y España es el país con más hispano-parlantes. Y dentro de pocos años superará a España en ese rasgo.

Era la Navidad del año en que se perdieron en lo Andes aquellos orientales, y cuando se suponían muertos, uno, Fernando, encontró a un arriero. ¡Qué milagro!, decía todo el mundo ¡Cómo es posible! Ya las malas lenguas empezaron a decir que si eran caníbales…”¿qué hubieras hecho tú en ese caso…?” Creo que el Cardenal de Santiago habló de la “comunión de los santos”, y poco a poco las sospechas se iban confirmando. Días más tarde vimos en un periódico humorístico de Río cómo escenificaban el hecho y le decían a uno “pues tú que eres vegetariano, cómete la flora intestinal”

Cuando viajábamos hacia Buenos Aires el avión pasaba primero por Montevideo. Y yo, que nunca me entero de nada, no obstante, noté un cierto alboroto en los asientos anteriores a los nuestros. Luego me di cuenta que lo ocupaban Fernando, el que encontró al arriero aquél, una hermana de Fernando que había ido a Santiago a recibirlo, tan guapa era la chica ¡que estaba para comérsela! También estaba el sobrecargo dándoles el coñazo:

Mire, que le quería hacer unas preguntas para “Ronda” que es la revista de Iberia…
Diga, diga.
Hábleme del momento más dramático…
¡El frío! Hacía un frío terrible, y entonces con la tapicería del avión nos abrigábamos…
¡Ya, ya, ya! Pero yo digo el momento más dramático…
¡El sol! Era un sol cegador cuya luz reverberaba, y tuvimos que arrancar las partes más rígidas de la tapicería para hacer unas finas rendijas que usábamos como gafas de sol…
Bueno, aquel pájaro no soltaba prenda, porque quería publicar un libro contando la aventura y no quería que se la despanzurraran, libro que tardó más de treinta años en ver la luz. Y, mientras, devoraba aquellos copiosos e indigestos desayunos de Iberia con bollos que habían hecho el viaje de Colón y el de Pizarro, por lo que parecían de cartón y los “croissants” de textura y sabor entre madera de balsa y goma espuma. Al mismo nivel estaba el café reglamentario, sobrado del agua que le faltaba a los polvos de leche.

Cuando se iba terminando el segundo desayuno, le digo a Marta ¡vamos a quitar a la niña de aquí, que como este hijo puta la vea se la va a querer comer!

4 comentarios:

Arancha dijo...

Se agradecen mucho estos recordatorios por mail, pues muchas veces con las ocupaciones tontas de esta vida, como es el trabajo, olvidamos lo verdaderamente importante, que es visitar a los amigos, y por supuesto entre ellos está Salterio.
Un besazo!!!

Elena dijo...

Tengo yo mis dudas de quien se hubiera comida a quien, que solo hacía falta ver la velocidad ultrasónica con la que Isabel engullía solomillos a tan tierna edad para poder vaticinar el resultado de un asalto entre el tal Fernado y nuestra campeona...

Saltes dijo...

¡Correcto Elena! La verdad es que gracias a la infundada desconfianza en nuestra pequeña salvamos a aquel hombre de un peligro aún mayor del que había corrido en aquellos cerros.

Graciela dijo...

Ando de vacaciones que es cuando suelo huir de cualquier trasto informático, pero donde estoy llueve y me he saltado la regla.

En las tripas de este ordenador he encontrado tu llamada a la participación salteriana y he recordado algo que una vez oí:
"AMIGOS SON LOS QUE EN LAS BUENAS ACUDEN SI SON LLAMADOS Y EN LAS MALAS... VIENEN SOLITOS"

Por cierto, ¡¡¡qué nietos!!!