ESPAÑOLES.
La realidad está tan escondida que la tienes que imaginar.
Es inútil documentarse porque, por lo general, los que hacen los documentos son los que esconden la realidad.
No queda más que componer el puzle encajando las piezas a las que uno pueda acceder.
Pero hay que desechar las imaginaciones aparentes que pueden ser engañosas.
Como pensar que el imperio español tenga la misma estructura que la que parece que tiene el imperio inglés: Una ciudad metropolitana centro del imperio.
Desde luego Madrid no era tal cosa.
En Madrid estaba situado el palacio real donde residía el rey y los cortesanos, y nada más.
Sevilla encarnaría mejor la figura metropolitana, pero nunca debió ser algo así como Roma o Londres.
El que la gente americana miren a España con rencor no está justificado.
Porque, para empezar, no existía España.
De España se habla, como dije en un post anterior, en 1812, cuando el imperio, fraccionado ya había volado.
Lo que existía eran "las Españas" En el continente americano había muchas y en la península ibérica, varias.
El imperio español estaba compuesto de Virreinatos y todos ellos estaban bajo la autoridad del Rey de las Españas.
Verdaderamente esos países no eran colonias de España.
Sino estados confederados que todos tenían el mismo rey, el Rey de las Españas.
Luego nunca fueron colonias de España.
Por lo que no es justo mirar a España y a los españoles con ojeriza.
Y todos los ciudadanos de los países que antes fueron España de las Españas deben tener el orgullo de haber sido siempre libres.
Y sus antepasados súbditos de un rey que también lo era de otros países.
Y los habitantes de aquellas Españas eran españoles.
Y los descendientes de aquellos españoles de aquellas Españas ¡eran descendientes de españoles!
Tan solo de aquellas Españas quedan reunidas, en forma de regiones, las de la península Ibérica, la actual España.
Ergo todos los descendientes de españoles, de algún modo, somos familia.
¡Y eso se nota!
Tiene fama esa familia de estar mal avenida...
Pero más en el plano teórico que en el práctico.
Porque, por lo general, nos llevamos bien.
Piensa, porfa, a ver si no es verdad lo que digo.






