Salterio Online

Bienvenidos al blog de Tomás Garcia Asensio también conocido como Saltés. Los que me conocen sabrán de que va esto, y los que no, lo irán descubriendo...

miércoles, 6 de junio de 2018

Metafísico conflicto.


ORGULLO NACIONAL.

No estoy orgulloso de ser español.

Porque para estar orgulloso de algo ha de mediar el mérito.

Y por ser español no tengo ningún mérito.

Tan solo se ha dedo el hecho de que mis queridos padres me concibieron y mi querida madre me parió en España.

Tampoco estoy avergonzado de ser español, porque para estar avergonzado de algo ha de mediar el demérito.

Y por las mismas razones que en mí no media el mérito tampoco media el demérito.

Obviedades que estarían de más si no fuera porque veo tantos compatriotas que están orgullosos unos y avergonzados otros de ser españoles.

Desde muy niño he percibido la vergüenza de ser español.

Es algo difícil de detectar, y es aún más difícil de explicar.

¿Se debe a la dictadura fruto de la guerra civil?

Cuyo saldo final ha sido unos españoles orgullosos de serlo y otros avergonzados de su condición.

¿O se debe esa guerra fratricida a que unos españoles estaban orgullosos de serlo y otros avergonzados?

Seguramente a eso se deba a que en regiones como el País Vasco o Cataluña hayan importantes movimientos que quieran desmarcarse de España, de la condición de español.

El ser español de buen grado parece que no es una condición universal para todos los españoles a la vista de las banderas.

Muestra de ello es que la bandera oficial no la aceptan de buen grado todos los españoles.

Algunos prematuramente ya no se consideran españoles y no consideran suya la enseña nacional ¡ni siquiera la regional! y la tunean. Y otros exhiben una bandera anacrónica, la bandera republicana.

Eso es raro si nos atenemos a lo que hacen otros. Por ejemplo tanto los cubanos castristas como los exiliados en los Estados Unidos exhiben las mismas banderas. Igualmente ocurre con los venezolanos partidarios de Maduro como sus oponentes que también exhiben las mismas banderas.

¡Algo muy grave se interpone entre los grupos de españoles!

Y mientras que ese misterioso conflicto no se dilucide y se supere ¡esto va ser un sin vivir!

Es posible que ello se deba a que España ha menguado asombrosamente, ya que antes se extendía por todo el mundo. Y ahora no. Y la realidad habría que aceptarla de buen grado ¡digo yo!

Y a pesar de que no tenga ni arte ni parte en la Historia de España a mí, francamente, no me parece una "mala historia". Más bien me parece, groso modo, una buena historia, una óptima historia.

Una historia comparable a la Historia de Roma.

Porque Roma es la marca de una gran civilización. Como España lo es de una civilización no menor.

Hoy el latín no se habla en ningún sitio ¡ni siquiera en las misas! como se hablaba cuando yo era niño, mientras que el español se habla en muchos países de América. Eso indica que la hispana es una gran civilización.

¿No es para estar orgulloso?

¡Pues no! porque como digo en ello no tengo arte ni parte.

La civilización hispana es como un ángulo que abarca una buena parte del mundo.

Y España, la actual España, no es más que el vértice de ese ángulo. Y el vértice no es el ángulo. es tan solo una parte del ángulo, la más pequeña. Un solo punto. Pero singular.

El mundo hispano fue una realidad política. Y, desde luego hoy no lo es. Pero es una realidad cultural indudable.

¿Para estar avergonzado? ¡Pues no! Tampoco orgulloso. Porque sería una apropiación indebida ¡No por otra cosa!

Los enemigos históricos de España urdieron la Leyenda Negra.

Y ¿eso está mal?

Pues depende. Para los enemigos está muy bien ¡A los enemigos odio eterno!

Pero para que la asuman los españoles en detrimento de una historia más favorable, sobre todo si son progres, ya lo he dicho alguna vez ¡de gilipollas!

Porque la felicidad del renegado es mero espejismo. Agua salada que no puede calmar la sed.




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