Salterio Online

Bienvenidos al blog de Tomás Garcia Asensio también conocido como Saltés. Los que me conocen sabrán de que va esto, y los que no, lo irán descubriendo...

martes, 19 de abril de 2011

Mágia pictórica.

Hoy mismo, el 19 de Abril de 2011, el Salterio cumple 4 años.

Por lo que es necesario sacar este post nº 215 en día tan señalado, a pesar de que el 214 lleva tan solo un par de días en el espacio virtual.
Este post se lo dedico a los seguidores del Salterio ¡que ya son muchos! y andan repartido por todo el planeta. Sobre todo en el área hispano-parlante.


¡¡¡SALUDOS CHICOS!!!




MINÚSCULO MISTERIO.

Hay misterios grandísimos y los hay minúsculos.

A mi me sorprenden aún más los pequeños que los grandes. Porque el que un misterio sea grande es lo suyo. Pero si es pequeño es rizar el rizo.

Os voy a contar uno que me subyuga: el correspondiente al color blanco transparente. Si uno tiene, por ejemplo, un vaso lleno de té ve que tiene un dorado transparente. Si le echa agua se pone más claro. Pero si le mete de nuevo la bolsita se oscurece. Si se trata de un té muy retinto se puede llegar a obtener un líquido muy oscuro, hasta el extremo de dejar de ser transparente al volverse casi negro. Pero si se mete la cucharilla y se aproxima al lado desde el que se mira, se llega a ver la cucharilla dorada, luego no ha dejado de ser transparente. Cuanto más agua se le eche más claro se vuelve sin dejar nunca de ser transparente.

Pero si en un vaso con té se echa un chorrito de leche, el té se aclara ¡pero se vuelve opaco! Eso es lo que ocurre con la pintura blanca, que aclara pero blanqueando, opacando. La acuarela, que es transparente se aclara con agua y al dejar pasar la luz que refleja el papel y los colores siempre son transparentes aunque pueden llegar a ser muy claros. Si se le echa blanco ¡la hemos jodido! porque ya no es acuarela. Es algo de nombre muy raro e impropio que casi nadie sabe o recuerda. Es la gutapercha.

El blanco se emplea mucho para aclarar pintando ¡pero tiene esa servidumbre! ¿Habrá un blanco, para mí decía, que aclare sin blanquear? Y hacía unas guarrerías con blanco de España, que blanquea poco, pero con pobres resultados. Y un buen día, mirando la carta Rembrand de Talens veo que hay ¡un blanco transparente! Y efectivamente compruebo que aclara los colores sin blanquearlos, pero, naturalmente al ser transparente los colores así aclarados cubren poco.

Lo comento en el economato de bellas artes dónde fui a comprarlo y ni Silverio, que es el dueño del establecimiento, ni Rueda, que es magnífico profesor y artista, me acaban de entender.

Digo: Dame un color. Y me da un rojo. Ahora un blanco de titanio y un blanco transparente.


Cojo un poco de rojo, lo mezclo con un poco de blanco de titanio y sale rosa.


Luego mezclo otro poco de rojo con blanco transparente y sigue siendo rojo, pero más claro, y más transparente ¡pero no sale rosa! Se quedaron con la boca abierta. ¡Pues yo lo vendo como otro blanco cualquiera! dijo Silverio.


Ahora ya sabe que no es un blanco cualquiera. Con ese nombre, digo yo, es lo suyo que lo sepa.


Pero no hay problema porque , como digo, ya lo sabe.








2 comentarios:

Isa dijo...

Interesante...lo del blanco transparente. Yo ya había percibido que el blanco mancha (o si se prefiere, marca) mucho, pero no sabía que existiese ese blanco "mágico". El blanco corriente de todos modos me parece más normal, por aquello de que es afín a su opuesto (el negro) en que también mancha mucho...existirá tal cosa como el "negro transparente"?

Saltes dijo...

Yo creo que sí hay negros transparentes, pero que cuando se tranparentan no son negros, por ejeplo los vidrios de las pantallas de inducción, que son negros muchos de ellos, pero si le entran un rayo de luz que tropieza en un componente metálico y se refleja se ve rojo.

Eso que dices me ha hecho recordar a una compañera mía que hablaba de un "negro clarito".